viernes, 30 de marzo de 2012

Destino Melandíe

Feet don't fail me now
Take me to the finish line
Oh my heart it breaks every step that I take...
(Lana del Rey, Born to die)

Obviamente me rompe y vuelve a forjarme esa canción y no puede sonar otra, ¡Oh, corazón!
Siempre son ellas, mis tripas, siempre son ellas y desde que decidí escucharlas no han dejado de manifestarse y enredarse a mi corazón hasta llegar juntos a mi garganta y rozar mi lengua hasta brotar a modo de suspiro.
El suspiro es decisivo y elijo quedarme aquí, conmigo.
Elijo coger de la mano a mis demonios. Elijo follármelos. Elijo tener orgías con ellos. Os haré creer que os amo desconsoladamente, y así será que os entregareis a fe sin piedad para que por favor os quiera porque lo deseareis más que nadie, putos demonios.

Mientras, yo viviré un amor eterno conmigo misma.

Juntas vamos a colmar de dulzura a la niña herida de forma que no querrá volver a ese circo al que escapó. No querrá volver a esconderse en aquel armario mugriento para estar a solas con su linterna mágica, no será necesario. Vamos a cruzar el puente, a llegar al hoyo veinte, a destruir planetas con un tirachinas y a bailar con sus restos cuando nos lluevan de forma golosa. Vamos a hacer el amor todos los días si en nuestra inmortalidad cabe.
De qué manera quedan así condenadas mis palabras por incluirlas en una realidad todavía non nata. Son malditas ya desde su arranque y, sin embargo, les doy mi bendición.

Is it by mistake or design?

Destino Melandíe.
Son tantas las palabras, es tanto lo que quiero contar.
Pronto las casaremos, las vestiremos de imágenes y haremos cine.






viernes, 23 de marzo de 2012

Intento de asesinato de Bisbal

No te voy a engañar y no quisiera hacerte ilusiones, se trata de un intento inconsciente. No pretendo matarle desde aquí arriba, ¡puf, qué locura de sentimiento de culpa! no estoy preparada, o tal vez sí... 
Yo confieso ante Dios Todopoderoso aquella sensación de placer y desahogue lustroso esa vez que utilicé el refugio del disfraz para vestir de bakala pokera de la muerte y lo cómoda que me sentí y que he pecado mucho en pensamiento, palabra, obra y omisión.
-Carmencita, eres una mentirosa- le digo yo a mi niña. Pero, ¿qué le voy a reprochar a ella? Una hace lo que puede desde lo que nos han enseñado y siendo abandonadas hemos buscado la voz alentadora de quién sabe dónde, quién sabe quién. 

Tan sólo era una niña.

Pero una niña muy lista. Carmen, la princesita de cuento a la que le gusta coquetear con espíritus dentro de sus faldas y camisas con alarde de colegiala del manga, siente deseos de sacar su katana de Hanzo y cortarle el cuello a Gabi y a su discurso melancólico. Y no siento culpa de eso. 
Así es cómo descubrí a los otros niños abandonados con sus pies colgando en las butacas con respaldo de un tamaño superior, butacas de los ya en los -no- mejores cines. Y nos hicimos amigos. Alexander me cuenta secretitos escabrosos mientras que Lars se pasa el día enrabietado y jugando conmigo a ver quién aguanta más al calientamanos (aunque después lloremos sin mirarnos con las manos rojas).
Sólo somos niños. Niños que lo queremos todo y lo queremos, lo queremos YA. Una niña que aún no ha perdido su inocencia que tiene como dóciles perversiones una lectura conjunta o una zoofílica experiencia con un Shinigami. Una niña que se queda sin respiración cuando encuentra en lo desconocido todo aquello que ya conocía y que olvidó. De ahí que sea preciso recordarlo hasta sus adentros y remover las tripas las infinitas veces que sean necesarias perdiéndose en el mismo texto, en la misma canción, en la misma película. Así pierda ella su virginidad de forma dolorosa y placentera, Amén.

Un grupo de amigos mentirosos que engañan constantemente a sus esquemas dulces de veneno para después exprimirlos y sacarles el jugo de la verdad. Qué buena y cuánto duele.

- Entonces, ¿le vas a matar?
- No, te dije que no te iba a engañar, solo ha sido un intento. Y joder, hemos sido amigos y ya sabes lo que dice Sick Boy -es un colega-. 

Nunca fuí una choni pokera,
pero podría haberlo sido cuando ir a Radikal
era la POMADA.

Carmen Osadía Gutiérrez Ruiz
^^