Que a ver a mí quién me manda desviarme.
martes, 29 de abril de 2025
A esta luz quería yo ansiosamente volver
Que a ver a mí quién me manda desviarme.
viernes, 11 de abril de 2025
Esta semana creo en Dios. (Siempre).
Esta semana creo en Dios.
Suena Adagio for Strings y beso la cruz de brillantes
que más de uno tuvo dentro de su boca.
Esa que ahora dejo de succionar,
por toma de consciencia.
Esta semana sabe a huevos de corral
y a patatas con restos de tierra.
Llueve,
y que siga lloviendo.
Porque me apetece muchísimo que esté lloviendo.
Lo celebro apartando las cortinas.
El cuerpo me pide el silencio.
La procesión del Silencio de mi santo y maldito pueblo,
y el de Ingmar Bergman.
Y el de las viejas desahogadas, desnutridas, liberadas.
Los pecados que tragué: dulces, dulcísimos. Qué sabor.
Dios los bendiga.
Dios me dice:
“Hija mía, hija de la vida.
Hija, yo te perdono.
Hija, no dejes de hacerlo.
Hija, es la verdad.
Hija, para eso está.
Hija, traga.
Que eres bendita.”
Doy gracias por este cementerio que aún no me desangra.
El agua oxigenada solo ha transformado el color vivo,
y otro tuvo que darle la vuelta al colchón.
Te jodes, por Verónica,
por desvirgarme aquella noche con presagio del final cruel.
Llegará la procesión que años me remueve por dentro.
La procesión de pueblo.
La que llevará mantilla negra en su boda soy yo.
Dios está en mí.
En cómo muerdo la culpa
y la escupo.
En cómo miro al cielo no para pedir,
sino para desafiar.
Dios, yo soy tu aliada.
Dios, que yo grito tu nombre y sabes tú cómo,
porque estás presente y miras.
A mí, me gusta ser mirada.
Si no, ¿de qué?
Óyeme.
Este vino qué bien me está sabiendo.
Este vino, este cigarro, este queso a cuchillo.
Dios, bendice este ratito.
Dios, yo también te bendigo a ti.
lunes, 7 de abril de 2025
Esta puerta
ESTA PUERTA
Este texto no es para ti,
aunque huela a tu desodorante.
Este adiós no maquilla un hasta luego.
Este nunca, es la disculpa que nunca escuché,
mientras pasaba el examen de tu credibilidad.
Este juicio tuyo de tus leyes incoherentes,
este juicio que encarcela, arrincona, ahoga,
por tener de abogacía mi fe en ti.
Este juicio tuyo que yo no pierdo.
Estas dudas puestas en mí,
en mi entrega,
en mi manera de amar,
Todas estas a una puerta que no cierra.
Esta tarada cree a muerte en la honestidad
y en trascender.
Esta loca con lógica. Siempre.
Esta llamada de atención es para mí.
Estos ojos verdes han hablado con sinceridad,
con búsqueda de saber amar lo difícil de amar.
Ojos verdes normales para ti.
Ojos que no te volverán a mirar.
Ojos que te han diseccionado hasta lo crudo.
Esta ciega que mira para atrás, que
mira para acá. Que lo mira todo.
Estos ojos así.
Esta puerta no se cierra a la humanidad.
Esta puerta estuvo abierta a ver todo lo bueno que hubo en ti.
Estos halagos que tanto confesé con miedo,
son el eco valiente de mi fuerza,
la resonancia de una conexión real.
Aunque tardes.
Aunque tardes de soledad.
Estas verdades mías, puñales para ti,
lecciones de amarme mientras te amaba.
Esta banalidad de un follar por follar,
no es para mí.
Nunca lo será.
Y puedo cambiar de opinión cuando me dé la gana.
Este desastrito,
que no sabe andar, que es del montón, que lleva botas,
que ahora viste mejor —pero antes no—,
te deja desnudo en tu mediocridad.
Esta sangre mía es del día después.
Este pasado mío es mi orgullo.
Esta obsesión mía es mi fascinación al detalle,
mi mirada a la belleza donde no crees ni tú que la hay.
Esta tonta suspira por el arte como oxígeno y como arma.
Esta que es apreciada, es amada, y fue locamente amada,
por valientes desenmascarados.
Gilipollas también.
Estos cinco minutos más,
son cinco millones de días a tenerte en cuenta.
Esta vía de escape para ti
es un puente al puto universo.
Este secreto que no te ha interesado
es algo inalcanzable
a tu básico manual de hombre con cresta.
Esta que da pie a otros, según tú,
es libre.
Más libre que tú.
Esta que te dio pie a ti.
Esta que bloquea y desbloquea,
sabe perdonar,
sabe entender,
sabe adaptarse,
sabe caerse,
sabe levantarse,
sabe mirar.
Sabe despertar, y me encanta dormir. Otra noche más sin dormir, otra noche más sin dormir. Otro domingo desperdiciado. Qué día tan maravilloso para pasarlo durmiendo. Esto es justo lo que no quería. Dame un beso.
Este suspiro no vuelve a pasar por tus filtros
y tus humillaciones envueltas en ternura.
Este camino de Santiago que te vaya bonito.
Sin mí.
Este sentirte importante, ¿pero importante de
qué?
Estas líneas en mi vitro
Estos litros del Gavilán,
Este aro por el que he cruzado y estos aros que llevo pendientes, y siempre.
Esta que no se arrepiente,
Este arrepiéntete tú.
Yo ya me perdonaré.
Este notario firma lo que escribo,
Esta letra no la protestaré.
Este texto no dice tu nombre aunque lo gritara,
Este texto es mío, y sólo mío, mío, mío, mío, obsesivamente mío.


