jueves, 2 de octubre de 2014

... Cantadita p0kera para Labios De Fresa ...

"There are few things as fetching 
as a bruised ego on a beautiful
angel"


¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ LABIOS DE FRESA? ¿Por qué existís Labios de Fresa? ¿Para qué si no puedo hacer otra cosa que morder los míos propios? ¿Por qué os ponéis tan cerca? ¿Por qué no se vuelven sencillos mis deseos? ¿Por qué se repite esta historia otra vez? ¿Por qué desde el primer día? A veces me pregunto por qué el cine y lo que temo es que su respuesta sea el comodín de todas mis CUESTIONES. Ay, cuestiones sin resolver que me han jodido y joderán siempre. ESTOY BIEN JODIDA, y siempre. SIEMPRE.

Ay, y mira que no son tus labios sino tu nombre. Ay, y mira que no son tus labios si no lo que guardan, ay no me lo darán nunca a menos que lo escriba. Y lo escribiré siempre pero igual resultado es manipular tu voluntad, que yo lo que quiero es que fluya sola y podrían provocar escalofríos mis ideas, ay tan estratégicas... tan a propósito... tan inválidas. ¿Y me conformaría? Cierto es que después de una jarra bien fría de cerveza las duchas sólo son vulgares... Y no quiero nada más de ti. 

Nunca se desgastarán nuestras imágenes y ojalá no lo hagan, ¿qué me quedaría si no? Tu risa y que de vez en cuando me llames, me cuentes tus dudas y te delates, y me delates lo peor... Que no quedan fresas para mí, y luego me cuentas que te sobran... Qué desaprovechadas. Yo no sé preparar pasteles pero te juro que...

Para esto se inventó el cine. Aquellos que dicen que el cine es una gran mentira tal vez tengan razón, porque sólo son deseos incumplidos, ideas frustradas, corazones rotos... ESTOY ROTA, a trocitos me reparto por la calle, y sólo quiero que el último autobús se olvide de mí. Así vuelvo a recoger lo que deshice y ya que mi dignidad lo resuelva sola de vuelta a tu casa... o no. 

Igual sólo se enamoran las intenciones, por eso os conocí. A todos vosotros mis amores platónicos y aquí no hablamos de amor. No sirven para nada las faldas ni los tacones ni los escotes, no sirven los tópicos, no sirven las almas. Una vez me llamaron alma gemela y aún el alma se lo llevó. Mis labios no. Mis labios no. 

Mis labios no.

Labios de Fresa ponte las gafas de sol que tu mirada me da pánico. Y estás tan sexy... Hoy escuché tus audios, esos que ya no recuerdas, esos que grabé para nosotros que no hicieron falta porque tu-voz-entró-muy-bien-sola. Como tu lengua una vez. UNA VEZ, rápida, bajo presión. Y ya está, ya no más. Y aquí llega la gran cagada: que no me lo creeré hasta que tus labios de fresa me lo digan. Pero no quiero, por eso no habrá confesiones JAMÁS. Ay, ¿tú me entiendes? Ni te lo imaginas... Esto es lo que me queda, o hacer cine de ti. De ti, no contigo.

Mis labios no y lloraría, pero no. No tanto.

Labios de fresa, llámame pronto.



Fdo: Carmen Osadía. 
LLAMADA DE ATENCIÓN










lunes, 18 de agosto de 2014

Poema para Tom.

Como si tocara el piano te escribo este poema,
y mi primer verso se pregunta si tu barba en mis comisuras me raspará tanto o más que tu voz.
Mi segundo dura lo que dura un segundo y es cuando tomo consciencia de mi respiración, y respiro muy bien. 
Me pregunto si me dejarías respirarme tu nuca y oler los rizos que se insinúan con ella. Caigo en que después de eso viene tu espalda y eso sí que no lo había pensado. Y no lo haré porque he de terminar lo que empiezo. Dios mío, tus gestos autistas, ¿los conoces? me relamo los labios, qué risa tuya tan inesperada, ¿de qué te ríes tanto? No sé, ¿y tú?... 


Mi sweet little bullet from a pretty blue gun... ayyy

Jamás me habría entrado la risa con tu saludo desde el escenario,
cuánto lo amas, qué íntimo y qué placer compartirlo. Gracias por la historia que me roncaste sobre esa young girl, pásame ese cigarrillo... por... favor.

No consigo pasar de canción, no hay mejor introducción que la tuya. Todo lo que quiero que me introduzcas... Desde el placer al mirarte hasta mi yo por tu garganta. Tu garganta es una fiesta de sólo jazz y una canción de esa lista especial de música que con tanta fluidez me construyo. Tu garganta que seguro es de mi talla, y si no la sabes te dejo que me midas la cintura. Verás cómo encajamos perfectamente.

Ay, me relamo los labios otra vez. Es lo más parecido a besarte y caigo en lo peligroso de creérmelo muchísimo. Lo visualizo y quiero las imágenes solo para mí. No tendrás ningún derecho sobre ellas, a excepción de repetirlas cuando quieras, que ojalá con la primera vez no te baste. 

Demasiado para mi sed...

¿Cómo eres eligiendo la camisa que llevas? Estás tan guapo... No entiendo lo que dices, pero eso nunca ha sido problema. Sáltate la parte del piano y vuelve a cantarme de pie, enciéndete otro, por favor. No puedes estarte quieto ¿a que no? Ni se te ocurra, aaaaaaaauuuuuuuuuuuuuhh
auuuh AAAAUUUUUUUUUH...

Me ha flipado conocerte sentado ahí en esa rueda y lo que me contabas, y cómo lo contabas... ¿Cómo has dicho que estaba la Luna? Quisiera ser tan alta como ella, tal vez te conformes con el largo de mis piernas. Ellas están más nerviosas que tú, igual te consuela el hecho de que tiemblen. No sé, ¿qué dices? ¿te vienes a mi casa? No está tan lejos como de lejos está en la realidad... Qué putada. 

Qué bien te pasas los dedos por el pelo, me lo pones difícil. Minuto 18:46, empieza de puta madre. ¿No abres los ojos? Como me mires un momento... Vuelve a susurrarme todo eso que te da vergüenza y salgamos a fumar otra vez. O no, espera; mejor quedémonos otro ratito, que no te oigo pero mucho mejor es notar tu aliento enviándome un mensaje. Tal vez no el que deseo, pero tener tu respiración tan cerca...

No se puede besar tan bien después de amar intensamente lo que dices, debe de ser agotador hacer tanto el amor a las palabras. Ay, pues claro que no. ¿Dónde empezaba? Ah sí, el minuto 18:46.

Pufff, no te había visto con la camisa amarilla y esa corbata azul. Man, I need a drink real bad.

Someday, somewhere...





Con amor para Tom.

Carmen Osadía


domingo, 10 de agosto de 2014

Música de mis amores (Vol. 1)



Existe un consuelo mucho más perverso y eficaz que jurar jodiéndose la salud, y eso es algo que la sensual deforme me enseñó muy bien. Toda una declaración de intenciones a color de visión nocturna -el espectador ignoraba el rojo de su corsé de El Corte Inglés- y las patas de araña de lápiz negro a propósito dibujadas alrededor del verde. Le devoraban en forma de diosa de la lascivia, aunque bisoña. 

Nadie era más sexy que ella bailando Sweet Dreams a rastras por el suelo pringándose de una calumnia de sangre a base de ketchup y nadie era más guapo y pivonazo que Hayden Christensen prostituyéndose en un coche caro, dios. 

Tenía 17 y desconocía la mágica sensación poligonera de irse de botellón, para ligar con ese tío tan cursi no bastaba con ese video -que ojalá hoy aún guardara- y tampoco con ser su protagonista de Convulsiones. Jugaba a las musas con ella y ella pensaba que el juego iba en serio. Menudo gilipollas. Al menos me dejó el Satisfaction de Benny Bennasy, y que dios bendiga este temazo, la electrónica y los fluídos que deja tras de sí, amén. El mismo párrafo una y otra vez, una y otra vez, y otra vez y otra vez, y satisfaction, satisfaction, satisfaction...

Push me and then just touch me 
Do I can't get my satisfaction

 Satisfaction, satisfaction, satisfaction, satisfaction... 

Después ELLA conoció a un Jesús vampiro quien, a forzada ironía, trabajaba de camarero en El Corte Inglés. ME COMÍA LA OREJA por msn vendiéndome de manera inútil su madurez diciendo que él hacía el amor y que el sexo estaba infravalorado o sobrevalorado, no recuerdo, el caso era hablar de sexo con templanza y sagrada caballerosidad. Un día ella y sus armas fueron a visitarle a la barra del bar -el royito Mujer Fatal siempre funciona para los tipos románticos-como-él- y antes de que él le pudiera rozar al cuello con los dientes, ella ya se había ido con su Wolf And Raven de Sonata Artica. Aunque mi corazón siempre había sonado a Kingdom for a Heart. ¿Puede empezar una canción con más significado? 

If I only had a heart, If I only had a heart...

 IF I ONLY HAD A HEART !!!

El himno del Atlético de Madrid sonaba ronco cuando ella corregía textos de francés en la pizarra de clase. Su explosiva y cómplice amiga cumplía órdenes dejando caer las palabras exactas al amigo idóneo en el momento oportuno. Ese día hice los deberes sólo para que me vieras pasearme por toda la clase hasta el encerado. Dejando mi mano izquierda en posición refinada sin que lo notaras para que llegara directo al inconsciente lo que tenía pensado hacer contigo y que así fue. Qué calor hacía cuando ella volvió sospechosamente tarde a la mesa del comedor... ¿Por qué me miraban así? ¿Tanto se me notaba? Los ojos de mi cómplice amiga me miraban satisfechos. Cómo molaban las clases de ética.


En ciencias sociales a la profesora le dio por preguntarle a mi recién nacido enemigo si tenía novia, y así se enteró toda la clase de lo de Mariluz... Eso no le impidió a ELLA bailar más alto que los demás en Kapital y empaparse en sangre con Confusion Pump Panel Reconstruction Mix de New Order... Qué GRAN ESCENA. 

El cine siempre ha estado ahí, pero nos habíamos olvidado de la música, tan en crisis, tan en bucle, tan cansina, tan más de lo mismo, tan oportuna. Porque West Coast siempre es oportuna aunque se me parta el corazón al escuchar Born to Die. Antes me explotaba el alma. Pero no quería ponerme triste, empecé escribiendo del ardor de mis entrañas y eso me lleva al consuelo eficaz y perverso del que hablaba... Otro día le ponemos nombre.

Al fin asoma mi caligrafía ausente de musas y rizos. Mirarte entre los pies de mi cama y el armario siempre es un placer, sobretodo si nos bailamos en funeral de amor, con la misma coreografía de siempre con los auriculares desde el pecho. Esta no se la hemos robado a nadie, aunque siempre hay un nombre detrás al fin y al cabo... Es nuestra y de los ciclistas. Ahora no nos arrodillamos a lo dulce, pero siempre será nuestro objetivo disssssfrutarlo.



https://www.youtube.com/watch?v=xX5_m0AwqPA


HAY QUE SER MUY DIRECTOR PARA PONER UNOS CRÉDITOS ASÍ



Carmen Osadía






























domingo, 3 de agosto de 2014

Cuando mi corazón se corrompe con facilidad...




Ha sido irresistible salir corriendo hacia la luz del proyector tras nuestros auténticos aplausos a la música de Howard Shore... Esta vez no bailaba para nadie y estaba acompañada. Innumerables nombres de amor se paseaban desde nuestras cinturas hasta nuestras manos bien altas, perdiéndose entre las sombras de las barras del cine. Las barras, que siempre quedan de puta madre. Todo lo que se torne cine me inspira profundamente... y debo decir que algo muy feo debió de pasar la noche en la que me resultó vacío hablar de Bergman. ¿Cómo podía provocarme rechazo escuchar el theme de Camille teniendo en bandeja unos labios de ojos azules? Debió de ser la suciedad. (Eeeh, ¿Acabo de escribir eso de Bergman? No es por ÉL, eso es inconcebible, por supuesto, dios). No eran tan bonitos esos ojos... 

Cuántas veces habré perdido la dignidad en mi mente, eso es algo que la realidad no puede soportar, aunque la realidad es pues lo que una imagina, porque una lo sabe, y yo lo sé. La clave está en no proyectarlo, lo que proyecte será la verdad y yo me muero de ganas tantas veces... Estoy mintiendo, lo soporto demasiado bien. Me vuelvo ambiciosa y con la imaginación no basta, tengo que escribir que quiero cantarte Demonios, bailarte un deja que te mire y no vuelvas la cara, enamorarte con mi vestido blanco y besar mi reflejo mirándote a ti. No basta con eso y me derrito si pienso en ti interrumpiendo mi imaginación, mientras recreo mi escena favorita de Almodóvar y la cocina me susurra Down through the ages all of the sages, Said don't spend your wages on love... Lo vuelvo a recordar y me tengo que sentar aún estando ya sentada. ¿Quién se resiste a eso? ¡¡¡ES IMPOSIBLE!! Estos ojos de mi azul favorito sí me los comería... Es una evidencia que ciertas fotos inoportunas a deshora juegan en mi contra. Maldita sea la deshora y mi indisciplinado inconsciente loco de atarrrrrrrrrrrrrr. 

Ay, va a sonar otra vez...

Down through the ages all of sages,
Said don't spend your wages on love
...

No sé cuál de mis fantasías me gusta más, puede que la del beso en Tribunal por lo bien que supe escribirlo. Nadie mejor que mi caligrafía sabe redactar mis deseos, y la lectura es realmente placentera. Aunque no más que vernos fumar en nuestra esquina... Las gafas de sol que llevabas puestas sólo estimularon mi imaginación y lo siguen haciendo. Oh, ¿me lo ofreces sin reservas? No negaré que mi corazón lo ha deseado fervientemente... Jamás superaría esa prueba, no podría someterme y mucho menos partir al Oeste, pero sí seguiría siendo Carmen -a veces pienso que más que nunca-.

Es entonces cuando la buena literatura no es suficiente y la única lectura que me oxigena se reduce a la novela barata... Tanto me aburre como reconforta no padecer el mismo síntoma que vosotras, tontas e ignorantes. Los ojos realmente castigadores cantaban Beyond en Seattle y eran de hielo. Además me lo hacían con la voz de Roger Waters, dios, pero quién se resiste a eso, quién. Daddy's flown across the ocean...

Y esto lleva así semanas.

Y mi darling Marianne... (suspiro intenso). Este sueño no me lo puedo permitir y me duele ser asesina de los gritos de mis tripas. Que se callen, por favor.

Vuelvo a la melodiosa música de Rivendel y a nuestro baile de créditos, ese que me corresponde por cada estación. Hoy he deseado besar los ancianos labios del mago soplando barcos de humo... No siempre sé jugarme la boca y unas buenas noches que se aprovechan de Lars Von Trier me hacen sentir que puedo llegar a ser muy gilipollas, pero al fin al cabo te gustan mis susurros, la razón más que suficiente para que deje ya de gritar... ¿no? Yo también sé besar. 

Yo también sé besar.
Yo también sé besar.
Yo también sé besar.
Yo también sé besar.
Yo también sé besar.
Yo también sé besar.
...

"Sé lo que has visto, porque también está en mi mente"

Carmen Osadía












viernes, 28 de marzo de 2014

La gente solitaria



Esta noche me he encontrado a mucha gente sola,


una americana que nunca me saluda -muy borde-, ha esperado 5 minutos conmigo. Los cuatro primeros leyendo un libro, el último compartiendo un silencio para que se enfriara.



María estaba con los brazos bien abiertos 
profundamente dormida.






Una chica con cascos ha salido de la residencia y se ha sentado en unas piedras a fumarse un piti, mientras le alumbraba la luz de su móvil.






Paredes estaba tumbada en mi cama mirando su ordenador.






Laura se ha quedado con las ganas de ver el corto del vengador satánico.














Emilio está siempre más solo que nadie.









¿Dónde estaba el resto de la universidad?



En el cine.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Sobreescribiendo a mi director

Para el director, la última semana de ensayos es difícil de soportar. La empresa ha perdido lo que tenía de excitante, el hastío es agobiante, los defectos saltan a la vista, una fría indiferencia envuelve el cerebro y los sentidos como una niebla que no levanta.
Duermo pésimamente. Van desfilando ante mí las calamidades, los acentos, los gestos. Las iluminaciones fallidas están ante el ojo como las imágenes fijas de un proyector. ¡Ahí tienes! La noche va a ser larga y triste. No me molesta la falta de sueño, lo que me cansa son los sentimientos. ¿Dónde está el error básico? ¿Está ya en el texto: la ruptura entre la inspiración genial y la actitud redentora, la belleza acre y la edulcorada cháchara? Pero, joder, ésa es precisamente la contradicción que quería presentar. ¿Es irreverente la traviesa parodia de la gruta de Fingal? ¿Es que no se puede uno reír del Titán aunque lo haga amorosamente? Que no se me olvide abrir un poco más la luz del foco treinta y seis sobre la cama en el despacho del Abogado, por lo demás esa escena está bien iluminada, pocas lámparas y mucho ambiente. Sven Nykvist estaría orgulloso de mí.

Paso revista críticamente a mis últimas películas o puestas en escenas teatrales, y encuentro por doquier un perfeccionismo puntilloso que espanta la vida y el alma. En el cine todo es irremediable. Cada día de rodaje son tres minutos de película terminada. Todo tiene que vivir, respirar, ser una creación.

Ingmar Bergman

Sobreescribo cada vez más las inagotables palabras de mi amor para alcanzar mi sacrosanta inspiración. Se desvive por ti mi corazón, quiero ser partícipe de tu esperanza y tu inacabable desespero por el consuelo de nuestro cine. Resultan por ahora escasos mis pensamientos hacia ti y me invaden más los odios por la mediocridad de nuestro proyector. Mis amigos se desilusionan por las universidades, nuestras cunas, porque no nos dedican más nanas de inspiración. No sé cómo escribir sobre ello.

Te echo de menos y tú siempre estás en mi cajón, como en un espejo. Te echo muchísimo de menos y tú siempre estás conmigo, en mi escritorio, mi amadísima linterna mágica. Te amo para siempre, para siempre, para siempre. He perdido práctica en esto de amarte y ahora que quiero hablar de mi mundo solo se me ocurre volver a empezar recordándonos que te sigo queriendo, y que muero de ganas por volver a juntar nuestras caligrafías, la tuya a modo de tercera edición y la mía a lápiz torcida y buscando hueco en tus márgenes. Me he vuelto loca subrayando tu alma y dios mío quiero volverlo a hacer. Mi culpabilidad, o lo que sea que es, me ha dado un empujón ay, bienvenido seas, dios mío Ingmar Bergman, te quiero, porque como decía, mis nervios, ay dios, todavía no me atrevo a terminar tu filmografía, nunca, nunca, nunca... Como intento penosamente decirte, que sigo sin saber el modo, es que gracias o no sé. Horror. No, no es culpabilidad, ha sido dejadez pero no me siento culpable, ahora soy una persona que no tiene culpa. Ha sido lo que sea. 

Siento una profunda pasión dirigiendo a los actores, dándoles todo lo más profundo de mí. Me enamoro de todos los directores, queridos directores quiero besaros. Querido BERGMAN, a ti no podría jamás besarte porque no consentiría sustraer de tu tiempo un beso cuando podrías estar hablándome y enseñándome siempre. Igualmente es cierto que por no poder besar a mi ángel te he prestado atención de manera enfermiza, todo lo que me has contado me ha abierto una raja en el corazón sólo por vaciar más rápidamente mi sangre por toda mi alma, por favor que llegue ya hasta mis dedos que quiero contarlo todo, por favor que llegue ya hasta mi boca que quiero vomitar mis entrañas. Jamás te lo escupiría, pero he tenido que esforzarme por ello...

Un día fuimos juntos a la filmoteca. Ambos estábamos emocionados porque la sala fuera la del telón, el teatro, el auténtico telonero del cine. La película que vimos no era muy buena, por eso tuvimos el momento perfecto para darnos un beso. Así compartimos que el cine nos daba otra oportunidad para rescatarle, mientras hagamos el amor estando él presente podremos dar a luz a nuestras películas. Eso nos gustaba pensar, por eso nunca nos acostamos cuando nos hablaba Tarkovsky, aunque a escondidas sí nos metíamos mano de manera ineludible después de la escena secuencia en travelling, el niño se despertaba, todo era gris, viento y unas misteriosas sábanas cruzando el frame. Se quemaba una casa y ahí abríamos los ojos sin despegar los labios porque nos brillaban demasiado. Ambos sabíamos que llorábamos y nos gustaba mirarnos.

- ¿Por qué lloras?
- ¡Ah!, no es nada, de veras, nada grave. Pero a veces siento un ansia tan profunda... Espero anhelante el momento en que se abra la puerta y todos los rostros se vuelvan hacia aquel que ha de llegar. (Pausa). Están todos tan tranquilos y tan serenos. Esperan. Y su amor... amor...

 Lo apuntábamos todo para colocarlo en nuestra escena, eso es lo que necesitan saber nuestros actores...  

De pronto ríe de un modo brusco e irónico y deja de hablar.

-¿ Qué significa esto?
- Probablemente crees que estoy inventando.






Nos idolatramos. Un día leí tus escritos en secreto y me enamoré más de ti, o eso creí. Lo confundí. Me di cuenta de que estaba loca porque me había colado en tu intimidad, te lo digo ahora... Pero tú eras sabido de mi insania y te gustaba más, tu egocentrismo mantenía cierta parte de nuestra relación. Eso también lo sabía yo y me excitaba, nos excitaba a los dos, así nos acosábamos. El amor se manifiesta de muchas maneras, la nuestra no era cuerda, ¿pero qué más daba? nosotros escribíamos cine y lo experimental y lo oculto pero verdadero era nuestro guión estrella. Nosotros entendemos de esto muy bien.

El trabajo empezó inmediatamente. Y nos sumergimos en una ola de belleza devastadora y repulsiva.

Esto es lo que yo buscaba, poco a poco, como en un espejo.

Carmen Osadía