lunes, 18 de agosto de 2014

Poema para Tom.

Como si tocara el piano te escribo este poema,
y mi primer verso se pregunta si tu barba en mis comisuras me raspará tanto o más que tu voz.
Mi segundo dura lo que dura un segundo y es cuando tomo consciencia de mi respiración, y respiro muy bien. 
Me pregunto si me dejarías respirarme tu nuca y oler los rizos que se insinúan con ella. Caigo en que después de eso viene tu espalda y eso sí que no lo había pensado. Y no lo haré porque he de terminar lo que empiezo. Dios mío, tus gestos autistas, ¿los conoces? me relamo los labios, qué risa tuya tan inesperada, ¿de qué te ríes tanto? No sé, ¿y tú?... 


Mi sweet little bullet from a pretty blue gun... ayyy

Jamás me habría entrado la risa con tu saludo desde el escenario,
cuánto lo amas, qué íntimo y qué placer compartirlo. Gracias por la historia que me roncaste sobre esa young girl, pásame ese cigarrillo... por... favor.

No consigo pasar de canción, no hay mejor introducción que la tuya. Todo lo que quiero que me introduzcas... Desde el placer al mirarte hasta mi yo por tu garganta. Tu garganta es una fiesta de sólo jazz y una canción de esa lista especial de música que con tanta fluidez me construyo. Tu garganta que seguro es de mi talla, y si no la sabes te dejo que me midas la cintura. Verás cómo encajamos perfectamente.

Ay, me relamo los labios otra vez. Es lo más parecido a besarte y caigo en lo peligroso de creérmelo muchísimo. Lo visualizo y quiero las imágenes solo para mí. No tendrás ningún derecho sobre ellas, a excepción de repetirlas cuando quieras, que ojalá con la primera vez no te baste. 

Demasiado para mi sed...

¿Cómo eres eligiendo la camisa que llevas? Estás tan guapo... No entiendo lo que dices, pero eso nunca ha sido problema. Sáltate la parte del piano y vuelve a cantarme de pie, enciéndete otro, por favor. No puedes estarte quieto ¿a que no? Ni se te ocurra, aaaaaaaauuuuuuuuuuuuuhh
auuuh AAAAUUUUUUUUUH...

Me ha flipado conocerte sentado ahí en esa rueda y lo que me contabas, y cómo lo contabas... ¿Cómo has dicho que estaba la Luna? Quisiera ser tan alta como ella, tal vez te conformes con el largo de mis piernas. Ellas están más nerviosas que tú, igual te consuela el hecho de que tiemblen. No sé, ¿qué dices? ¿te vienes a mi casa? No está tan lejos como de lejos está en la realidad... Qué putada. 

Qué bien te pasas los dedos por el pelo, me lo pones difícil. Minuto 18:46, empieza de puta madre. ¿No abres los ojos? Como me mires un momento... Vuelve a susurrarme todo eso que te da vergüenza y salgamos a fumar otra vez. O no, espera; mejor quedémonos otro ratito, que no te oigo pero mucho mejor es notar tu aliento enviándome un mensaje. Tal vez no el que deseo, pero tener tu respiración tan cerca...

No se puede besar tan bien después de amar intensamente lo que dices, debe de ser agotador hacer tanto el amor a las palabras. Ay, pues claro que no. ¿Dónde empezaba? Ah sí, el minuto 18:46.

Pufff, no te había visto con la camisa amarilla y esa corbata azul. Man, I need a drink real bad.

Someday, somewhere...





Con amor para Tom.

Carmen Osadía


No hay comentarios:

Publicar un comentario