viernes, 31 de octubre de 2025

Seminci. Diálogo a tres suspiros.












Me gusta que revientes por dentro por mí.

Me gusta que cedas después de mis súplicas.
Me gusta mirarme desde fuera mientras me recuerdas que no soy tu prioridad.

Hablemos de verdad.

De la conversación a tres que inevitablemente sucede entre Resurrection (Bi Gan, China, 2025), With Hasan in Gaza (Kamal Aljafari, Palestina, 2025) y Nouvelle Vague (Richard Linklater, Francia, 2025).

Tomábamos café, vino, no recuerdo, quizá íbamos por la tercera ronda.
Con Kamal hablaba de aquel final tan esperado: la pureza de un niño con la cámara de vídeo tras su búsqueda en Gaza.
Godard aún no sabía qué buscaba en el final de la escapada, y Bi Gan necesitaba dejarse llevar por el cuidado visual de la historia del cine.
Linklater sonreía: sabía que todo retorno es una trampa. Que filmar es volver a pasar por el mismo punto del mapa, con otro cuerpo y la misma pregunta.

Entre los tres flotaba una idea: resucitar es volver a mirar.
No al pasado, sino a lo que queda vivo en lo que fue filmado.



Gaza, China, París —tres geografías heridas, tres maneras de resistir la pérdida—.
Y yo, en medio, observando cómo cada película se aferra a la posibilidad de que aún haya belleza, incluso después del derrumbe.

Godard parió el mismo sueño que yo aún tengo hoy.
Y yo me enamoré de él, aun imaginándomelo como si fuera un gilipollas.
Gracias que Linklater ha cuidado su humanidad en él.

La ilusión que rompe el aplauso con ganas al final del visionado es el sonido que lleva consigo más calor.

El viernes no perdí el tren.
El cine es un tren, una estación, un lugar de tránsito.
Un travelling, un robo, una primera mirada al espectador.

Cuando estoy sola me hago preguntas,
y creando películas encuentro las respuestas.
Así citaba Jean-Luc.
Y así asentía en la butaca del Carrión, acompañada de la misma ilusión compartida por quienes se hallaban en la sala.

¿Qué pasa cuando me habla Producción y me tapo los oídos?
Hay una constante que se repite: no dejar de lado nunca mi 5D.
Hay otra constante, además: que todo lo que se sale del dolor de estómago es ruido.


¿Desde dónde parte la mirada?
¿A quién hay que mirar?
¿Qué quiso contar Bi Gan con tanto cuidado en la imagen, referenciando la historia?

Tiene todo el sentido del mundo enamorarse de una chica en el Apocalipsis
y ser prácticamente asesinado cuando el premio es que te muerda ella, siendo una vampira.
Igual que hay una evidencia terrible tras cada fascinación por tu amabilidad:
esa que tanto me gusta y me tortura tras su falta.

No es refuerzo intermitente: es un gusto.
El segundo vino sabe mucho mejor,
porque ya no importa su sabor, sino lo que sale.

¿Qué pasa cuando te enamoras de M y vives en Düsseldorf?
Tal vez aprendes que mirar también duele,
y que cada plano es una resurrección fallida.

La captura como encuentro con el vínculo es realmente lo único que me interesa. La realidad es efímera y no me despierta mucho más el filosofar el muro que hay entre la cámara y la experiencia. El filtro que lo enlaza es precisamente donde comienza el cine. La vergüenza de la conciencia también es real, y también es bonito guardarla. La perfección del propio instante ojalá fuera un recuerdo del futuro traído al propio presente. El blanco y negro endulza la belleza, a pesar de que nunca vivimos la materia prima del tal modo; Sin embargo, nos lleva a unas raíces de cómo percibimos las primeras imágenes cinematográficas.

 Eso es nuestro y también es real. 

Eso construimos y también es real. 

Tú eres real. (Te quiero).

Una búsqueda en Gaza que cerró como búsqueda sin hallar el encuentro soñado, simboliza la propia creación de una obra. Buscabas tratando de encontrar y diste con un puñetazo que duele tanto porque al fin y al cabo, es la verdad, pero abraza eterna. La Nouvelle Vague encontró unas imágenes tras reflexiones escritas. Bi Gun, se queda a las puertas de resucitar una emoción, reescribiendo el cine. 

El cine es tan bonito.

Suspiro a tres.

A cuatro, conmigo.

Con amor, para la Seminci.

Carmen Osadía.





domingo, 7 de septiembre de 2025

Porque amar es el empiece de la palabra amargura

 


Hoy es 7 de Septiembre y es nuestro aniversario. Parece mentira que después de tanto tiempo, España entera andaba contenida en esa coreografía ingenua, la fiesta previa al estallido. Y cuando abrimos la mano y la dejamos caer, rompieron a sangrar nuestras llagas en nuestra piel.

Hay canciones que parecen inocentes y terminan oliendo a pólvora. La noche del 15 de septiembre del 2024 lloraba en mi cama de Moscú sintiendo la primera ruptura de mí misma. Esa noche los fuegos de mis sagradas fiestas los escucharía agotada, sin poderme levantar, sin poder respirar. Y con la ausencia del dolor, y aquella paz colmando la razón, ahogabas toda mi ansiedad... Jamás volveré a robarme la percusión explosiva de la noche, oliendo a tierra, a cenizas, acompañada de mis hermanas hijas de la Virgen de las Angustias. Jamás. 

De venta en los callejones, y en los lúgubres rincones de mi ciudad...

España arrastra un tipo de violencia propia de su tierra seca: hierve un odio antiguo. Hay una pasión visceral detrás de la violencia, casi erótica en su intensidad. Hay cruces oscuros donde puedo bailar unas sevillanas con mi prima y donde te busco entre un Why, lover why. A veces esta España mía, esta España muerta es una zapatilla llena de barro, con los bajos descosidos de un vaquero que protege unas bragas sucias, porque el amanecer se presenta tras una letanía donde no es fácil encontrar papel. Unos baños alquilados para todo un pueblo que busca orinar a escondidas y enfarloparse. ¿Y cómo hemos acabado aquí?

La ultraviolencia, el morbo, la fascinación, la curiosidad que asesina, tu amiga llena de rabia e impotencia porque la creencia de que una rata tenía fondo le ha dejado en evidencia. Las noches que nos han devuelto la humillación de la que tardaremos en recuperarnos. Las hostias nunca llegan a tiempo. Y hay masacres que te dicen: ven y mira. Esta noche soñé que aprobaba mi tesis, y Dios me ha dado una palmadita a la espalda: estas fiestas no te harán polvo, mi amor. Este suspiro mío de tragedia que busca redimirse, dice lo que es porque es mi texto y puedo decir lo que me de la gana. En el cine podemos hacer lo que queramos. Tú vas a sentir el mayor amor por estas niñas para después romperte tú también con los escopetazos. A veces he creído que cuanto más te bailaba una rosa es una rosa más te dolería después pegarme un tiro; Y lo hicimos juntos, ya sabes dónde, ya sabes a qué horas, ya sabes cuántas veces... no sabes una mierda.

Uh, vaya lío

El terror que no avisa, y que se pone los zapatos de tacón y taconea. Y que se pone los zapatos de tacón y taconea. El terror que no avisa. Te lo estás pasando de miedo. Te lo pasas de miedo. Y que a mí no me manden flores. Y mientras me pinchaba me enseñó una cosa...



Una rosa es una rosa

Una rosa es una rosa


Una rosa es una rosa es una rosa es una rosa

Una rosa es una rosa es una rosa es una rosa

Es una rosa es una rosa es una rosa

Una mentira y un credo

por cada espina del tallo

injertándose en los dedos

UNA ROSA ES UN ROSARIO


Hablábamos de nuestro aniversario, el que hoy arrastro aún. El día en el que Dios descansó después de ser un gran artista. Hoy te puedes ir a provocar, y te puede dar un infarto, puedes caer en un vermú largo, y luego besar a dos o tres gilipollas. Una botella de agua lleva tu nombre como un santo. Y aun cuando tengo ganas de dulce abro tu tarro de miel.

Hay que romantizarlo todo o, si no, estás muerta de verdad. Yo te uso para mis suspiros y no me acuerdo de ti. "Queremos ir a misa", gritaba con mis primas en las murallas de Alcalá de Henares. Los himnos nos salvan. Escribir los himnos, gritarlos. Hay que escribir y gritar los himnos. "¿Cómo no te voy a querer?" gritábamos el 22 de Mayo de 2021 junto al estadio José Zorrilla. Un himno es música endulzando la violencia.

Qué poética es la España rural más profunda. Sangre, Barro, sudores en el after. La decadencia aún se puede vivir al cierre de mi discoteca favorita. 

Suspiro de Osadía
Amor y odio
La decadencia que me habita, que temo
y que me enorgullece (muchísimo).














martes, 29 de julio de 2025

Mucho que viajar antes de poder dormir


 

Una vez un tipo de pelo canoso y ojos extraordinarios -vacíos-, me dio por culo en el asiento trasero de su coche. 
La perversión era simple y gráfica, como la profundidad de la que carecía: Todo por detrás.

- ¿Te doy miedo, Mariposa? ¿Es mi cicatriz?
- Es tu coche.

El reloj en su muñeca, las manos al volante, la música en sus altavoces. Cómo suenan...
Las precauciones eran inapropiadas pero necesarias para tratar con el hyperman en cuestión.
Las reglas de conducción siempre vienen escritas desde el escroto. 

Tengo un don con la palabra. Más de uno me lo ha dicho, justo antes de soltarme alguna soberana gilipollez. 
Hay otros que usan la lengua en técnicas despersonalizadas para tratar de hacerse inolvidables. 
Pero a mí lo que me pone es un discurso bien ejecutado. Bien respaldado. Subrayadito. 
La perversión, que venga analizada. Con confesión. Con apertura. 
Una buena lectura de verdades inconfesables que justificará que el uno al otro nos escupamos a la cara por las entrañas del romanticismo. 

Soy la hija de puta más cachonda de toda la carretera.

A los que me han puesto un laberinto sin salida para que fuera yo la que se ganara la llave de sus misterios, a esos precisamente se les han dado la vuelta los ojos pidiéndome aperturas físicas mefistofélicas.

Esa proyección de secretos es lo que tantas veces quería chupar yo. Ese pozo inalcanzable.
Tan profundo, tan profundo que me caí premeditadamente para verlo. 
No había tesoros. No había infierno. 
Era TU FAROL.

Estaba yo en Tu Farol. 
Mi padre siempre dice que me encanta lo cutre. 
Y es que me encanta, soy listísima, me fascina. 
Siento ceguera y atracción por lo mediocre. La decadencia. Me chifla. 
¿Pero cómo no?
Seamos realistas, seamos sinceras, seamos francas: 
La nocturnidad.

A mí que me paguen 20€ por lo que me voy a tragar, 
si luego me lo voy a llorar sola. 

Una semilla inmortal recorre Europa 
y un fantasma recorre mi garganta. 
Como quieras. Háblame del mar, marinero. 
Y háblame también de todo lo que tanto te esfuerzas en negar. 
Luego sujétame el pelo si tengo que vomitar, 
porque yo lo que quiero es que me ames así.

Y después,
te enseño mi nombre 
enmarcado,
firmado por Su Majestad. 

Yo soy la princesa, comprende mis white lines.
I love you forever. I love you forever.
Ultraviolence.

¿Suspiro o esnifado?
¿Y la nostalgia, qué fue de ella?

¿Y el coche? Lleno de trastos.



Lo que me gusta a mí lo cutre. Unas pintaditas en las escaleras grasientas. Lo que me gusta a mí el vestido arrugado y tu camisa, dios... preciosa, impecable. 
Dios. 
Me encanta.

Háblame en la hora calma de la medianoche. 
Háblame para que no se duerman mis sentidos otra vez.

Estaba yo cerrando bares.

Carmen Osadía
Esto es lo que pasa cuando intento
hablar de mi película favorita.
Esta es la razón por la que acabo no haciéndolo.
Esta es también la razón por la que, esta noche, no salgo.





martes, 1 de julio de 2025

Asignatura pendiente: Una gran puesta en escena.

 


No sabía que fumaras...


Fumémonos un paquete a medias y hablemos de reproches... (3:25 am)

¿Cómo negarme a eso? Dos años hacía exactamente de mi primer encuentro con la Señorita Julia en la playa.
¿Cómo explicarte que no sentí nada al besarte? A excepción de libertad.



Quizá puede que tú sí.


Es tu puesta en escena. Es tu pensada puesta en escena.

Amé y sufrí coger un tren aun sin saber si me esperarías.
Amé ir puestísima de Eme, siempre.
Amé llevar Football Days de compañía hacia Santiago. Sólo para ti. Por ti. Por ti. Tu libro soñado. Por ti. Y que me encanta leer hoy.
Tu ventilador de techo, tus gafas, tus textos, tu miedo a la hostia que decías que te darías, 
y que me llevé yo.

Amé que vomitaras de amor, ¿pero cómo no?

Amé cobrarte las copas la otra noche y amé que me diera exactamente igual tu silencio final. Aunque por un momento me pusiera triste y aunque ya no me fueras intriga.
Amé cuidarte aún así. Aunque no te lo creas, este es un espacio seguro...
Amé porque amo de verdad.

Lamento mi condescendencia al ver que no puedes mirarte a ti mismo como te pude mirar yo.
Amé cómo te miré mientras bailaba sola la noche del 31 en Las Ventas. 
Dj Nano daba un concierto de mierda.

Amé el orgullo que sentí a tu lado en el tendido 7. Fuiste un amor de verano...
Amé Arde Bogotá y luego ardí de dolor al ver cómo escribías en tu teléfono... Otro concierto de mierda.
Aún sigo amando aquel exorcismo de Vallecas, maldito duende. 

Gracias por enriquecer con nombre y fechas mis suspiros.
Gracias por aquella tarde en el Doré donde tanto lloré por una historia de entonces.


You're the one. You're my guide. You are my ligth. You take to me to a place where I can Shine. 
Where I can shine.
Suena Let the light shine in.


Nunca sabré qué misterio trae Suzhou River… (En realidad sí, pronto espero).

Gracias por el cliché de volverme a encontrar detrás de una barra.
Tú, presidente de tu comité.
Tú, con tus químicos.
Tu socio, tus señoras, tu poder.
Tu poder sin poder hacer nada.

Gracias por la película que protagonizamos juntos En lo alto.
Gracias por emborracharnos juntos con Hong Sang-soo.

Gracias por aquel beso y gracias por aquella risa desencajada hablándome de ti, de tu ansiedad...
Cómo pudieron ser tan bonitas las puestas en escena. Y cómo no entendí el lenguaje de plano contraplano. Y así es el cine, una mentira que dice la verdad. O eres espectadora y entras en la narrativa, o te sales del argumento para ver de verdad. Era necesario creer que Jonás Trueba capturaba mi atrevimiento. En Galicia. Estaba escrito. Yo misma lo escribí. Era necesario creerlo. 



Otra puesta en escena
Yo con mi vestido azul fuera en el Casco.
Tú doblando la esquina, apareciendo desde arriba de la peatonal a propósito. Previamente te escribí en una servilleta mis deseos. Posteriormente, tú detrás de mí sin avisar. No me la puto líes, decías.
Yo me enamoré de quien quisiste ser para mí.  
Aunque luego te fumaras un cigarro con otra torpe. La misma torpe que más tarde besaría a una mejor versión de ti. Suspiraba derretida, suspiraba poniendo la espalda en mi puerta. 
Se ha visto a Dani Martín con su nueva ilusión.
Me leías a Shyamalan.
Me leías a Garci.
Me leías informes donde yo tiraba piedras. 

Garci llenaba de zooms los detalles, porque ¿para qué disimular?. ¿Qué tiene de terrorífico lo evidente? Esta es mi película, esta soy yo, esto es lo que quiero que mires, esto es lo que quiero que se entienda sin que te lo explique. ¿Es esto infravalorar la capacidad del espectador? ¿Es esta una llamada de atención desesperada de ser vista? Esta es mi película. Este es mi plano. Este es mi guiño. Esta es la transición que yo vivo. 


Suena "Quince años tiene mi amor" y estamos en el banco de la plaza de Velilla. Anda, dame un beso...
Hablamos de lo peor de nuestro pasado y también de la muerte. Tú y tus puestas de escena. Y lo que me gusta a mí el cine. Y lo que te gustaba dirigir para mí. ¿Pero cómo no?


Hablemos de reproches.
Me alegro de que hayas vuelto a escribir...

Gracias por Barbie la noche de Oppenheimer
¿Has visto la nueva de Celine Song? Somos nosotros... . Aún no la he visto.
Somos nosotros... Para ti todas somos nosotros. Gracias por esto también. Gracias por contármelo. 

Eres la peor persona que he conocido.
Qué bonito fue llevar puesta tu pulsera del Summer. La resaca fue aún mejor en el Midsommar.

Ya no me dueles. Para mí fuiste mucho más que un verano, aunque tardara en olvidarte 19 días y 19 noches. 
No me importa desde qué lugar me piensas.
Gracias por pensarme.

No me importa tu diagnóstico. 
No me importa. 

Pero sí me importa el cine, y sí quiero regalarnos un bonito cierre. 
Esto no es el Graduado.
Ni tú eres Sacristán.
Ni yo soy Fiorella. 

Esto no es la cocina de Ferrol que tú querías.
Ni es una asignatura pendiente. 
Tampoco aprobamos nada. 
Tampoco volveremos a empezar. 

Pero sí sonará Luna de Miel de Gloria Lasso.
Nunca fue nuestra canción. 
Porque no fue así.
Pero sí fue la última escena que vimos juntos.
En el mismo sitio de nuestra foto favorita. 

Tú y yo sabemos quiénes fuimos.
Y esto sólo es un texto, así que, ¿por qué no?

Nunca sabré cómo tu alma ha encendido mi noche,
nunca sabré el milagro de amor que ha nacido por ti.

Luna de miel.

Nunca sabré por qué siento tu pulso en mis venas,
Nunca sabré en qué viento llegó este querer.
Mi vida llama tu vida y busca tus ojos.

Besa tu suelo,
reza en tu cielo,
late en su sien.



Carmen Osadía
Con amor para Garci
Aunque yo soy más de un baile sin música,
 a lo Tasio,
de Montxo Armendáritz.
Cuídate, Eme
Lara La La, Lara La la, Lara la lala, Lará la la.


lunes, 23 de junio de 2025

Cine y tecno, son lo mismo. La primera metidita, también

Una cantadita es el suspiro bruto de un largometraje




PAM PAM PAM PAM PAM PAM PAM PAM PAM PAM
PAM PAM PAM PAM PAM PAM PAM PAM
PAM PAM PAM PAM PAM PAM PAM
PAM PAM PAM PAM PAM PAM PAM PAM PAM PAM
PAM PAM PAM PAM PAM PAM PAM

LUCES

La repetición
El bucle
El latido hasta morir

ENTREGA

Entrega al escenario
Manos al cielo
Manos polémicas al cielo
Golpes al aire y al cielo
Golpes insoportables y necesariamente soportables a la luz, a la gente, al trance
No es ruido
El latido hasta morir
El latido está dentro y lo que nunca se escucha, ya se escucha
Si no te has detenido a escucharlo, se vuelca en un festival
Se sincronizan los latidos de la peña
Toda la peña late al mismo tiempo
Toda la peña quiere grabar el mismo punto y momento
Toda la peña quiere retener, guardar para siempre, el mismo punto y momento
Toda la peña quiere compartir y revivir, el mismo punto y momento
No es banal
No es generación perdida
Es el lugar exacto de encuentro
La música es arte, no te confundas
Bailar es arte, no te olvides
No confundas, no juzgues
La fiesta es aire
La entrega es calor, pulsión, pulso, pulsar los estados

Qué gritas tú al cielo, qué

GRITO Y OLVIDO
En qué piensas
En nada
No piensas
Olvidas
Adiós, todo adiós
Esa conversación de la mañana no importa
Las lágrimas de días antes no están
La previa
La expectación de la previa
Ese es el verdadero reset
Lo que importa es lo que se viene hasta el amanecer

EL ACTO DE INVOCAR

El barro
Los saltos en el barro
El cuerpo derrotado

POESÍA

Calling all children of the earth, 
are you ready for rebirth?
(Millenium)

I WONDER WHY, I WONDER WHY
(Millenium)

DAY BY DAY, HEART TO HEART
(Forever)

Y EL AGUANTE DE MI PRIMA



Sweet release
I feel better
And I hope this state of mind will last forever
(Sweet release)

Abracadabra
Feel the ecstasy 
(Flying Free)


WHY, LOVER WHY
WHY DO FLOWERS DIE?
(Lover Why)

Take a look and see,
the light still shines in me
IN MY EYES
(In my eyes)


Na-na-na-na-na-na-na 
na-na-na
na-na
(Freed from desire)

You touch me I feel you
Your preseance surrounds me
I float away
(Let the light shine in)

YOU ARE MY GUIDE
YOU ARE MY LIGHT
(Let the light shine in)


DE LA POESÍA A LA NOSTALGIA
De cuando nada
De cuando no me muero por ti ni nada
De que aquí no recuerda nadie nada
Es volver a la potencia de siempre pero es una primera vez otra vez


La primera metidita, esa es la mejor
La primera metidita
Te quiero
porque te quiero a ti
cerré la puerta una mañana y eché andar

CINE Y TECNO
SON LO MISMO



Carmen Osadía
Mi película, la verdadera
PUM PUM PUM
























sábado, 24 de mayo de 2025

Juro que




JURO QUE EN TRES ACTOS.

Primero. 
Juro que, juro que, juro que...
Cantaba bien alto mientras conducía. Tan alto como lo sentía y, tan alto que casi se escuchaba por encima del desorbitado volumen de la música. Luego un examen aprobado, luego una comida familiar, luego unos padres disgustados. Y todavía la lección sin aprender.

Que si no sales tú, entro yo. Que si no sales tú, entro yo. Cantaba como loca, pensando en el Canela en Rama DEP con letras rojas en el descampado. Qué ilusión esa mañana y qué terror. ¿Cómo se puede sentir terror e ilusión al mismo tiempo? Y morbo, y sobrecogimiento de ser deseada hasta la muerte, literalmente. Canela en Rama era el título de nuestra película. Y todavía la lección sin aprender.




Segundo. 
El tiempo que tú estés dentro yo te esperaré. Cantaba sintiéndolo mucho aunque a medias conforme. Y ahí estabas tú, y yo te vi pero con la pupila puesta en los demás. Salí a fumar sola y te acercaste.

- ¿Te has fijado en la puesta de escena que hemos protagonizado?
- Siempre. 
(Esa puesta de escena no valía una mierda, pero preferí ponértela dura).

Y todavía la lección sin aprender.

Tercero. 
Hace apenas unas horas dormía profundamente. Hasta que sonó Romance de Pixel las 2:56 de la madrugada. 

- No quiero volver a saber absolutamente nada de ti.
- Q haces. Ojalá fueras así de cabezota con tu película.

Y todavía la lección sin aprender.

Y mi película sin hacer. 

Había luz enfermiza. Todo lo que escribo ha sucedido, se trata de un documental en prosa y con música.
¿Que de qué va mi película? Pues va de una chica que quiere hacer una película y siempre que está apunto de hacerla se enamora de una lección. Y todavía. Jo, me encanta. 



Juro que
Adoro leer en tu jardín
Si tú me dices ven.
París, Texas
Juro que.
Lo dejo todo.
Juro que.
París, Texas.
Llorar contigo.
Estoy llorando por ti.
Llorar contigo.
Será mi salvación.
Adoro tus mayúsculas.
Prefiero no pensar.
Prefiero no sufrir.
Juro que.
No te flipes
con el poder.
Carmen Osadía





martes, 29 de abril de 2025

A esta luz quería yo ansiosamente volver


Nostalgia de mis nostalgias, amadas mías, que os olvido y gracias a Dios siempre volvéis.
Que a ver a mí quién me manda desviarme. 
Que no. Que no. Que no.

El alivio de unos acordes que no suenan, sino que respiran.
El alivio de una repetición melódica que no toca, sino que abre portales.
La quietud que despierta. 
El alivio que no te empuja a seguir adelante, sino a detenerte y a ser consciente de tu alma.

El momento en el que recuerdo que David Gilmour existe, y no hay anestesia más pura que esa. Que yo me flipaba en un submundo en el que entendía aquello de que sentarse en las butacas más cercanas era el rito sagrado de ser la primera en recibir las imágenes. 

En qué momento me olvidé, 
o peor,
en qué momento necesité perder la memoria de todo eso.

El alivio de la R-3 a deshora, sorda, ¿no hay más volumen en este coche? 
Qué sacrilegio, los estadios que no tienen música envolvente.
Yo he venido aquí a cerrar los ojos para mirar.
¿Es mucho pedir? Sin anestesia. Antes del apagón eran solo latidos.
Vuelvo a oírlos.
Los tambores de Jumanji.
La sensación apocalíptica.

La nostalgia de una conexión pura, cuando todo en mí era verdad.

PAM, pam-pam- PAPAM
Ticking away the moments that make up a dull day...
Hoy, hay tiempo de sobra para matar.

Menos mal que Nanni Moretti decidió darse un paseo por Roma en su Vespa. Menos mal que Win Wenders se dedicó a limpiar los baños públicos. Que Ana Asensio también hizo un primer plano cantando "Dios está aquí". Menos mal que Supertramp rompe School en París y joder, yo me rompo allí y da igual el puto momento en el que pase eso, que me disocio ahí. Sorda me quedo. Sordísima.

Dios
bendiga
el minuto 3:13 
de ese temazo.
Dios 
bendiga
ese piano.
Dios
bendiga
el volante de mi Volkswagen.

After school is over...!!

El logo de Universal es el que más mola. Y el de THX.

¿Qué sabrás tú de cuando llegas a mi orilla así rozando mi perfil y cuando rompes olas contra mí? Vientos del norte anunciaban tu entrada arrasando mi costa, amor como el mar.
Líbrame de todo mal, no sé cómo acabar.
Quiero más. Un poco más.
Hágase tu voluntad en mí como en el mar.
Dame paz.
DAME 
LA
PAZ.

Esto pasaba antes del apagón. Este no ha sido el primer apagón. Este ojalá sea el último apagón.
Adoro la melodía pura, verdadera, real, fugaz, sin pretensión, tal cual, en bruto de una orquesta afinando antes de empezar. 

El pueblo me consume y el pueblo me recuerda el rezo. El pueblo, el cementerio de lágrimas, de ver quién está entrando por la puerta. Ese poyete, mi favorito, frente a la Iglesia. Mi calle favorita de desamores y de charangas. Me consume mi bendito y santo pueblo. Lo amo. No niego eso mío, lo sujeto. Lo sujeto y luego los ecos de unas ruinas para toda la eternidad. ¿Cuántos que yo amé siguen como fantasmas allí? En el suelo peatonal son todo fantasmas. Las cáscaras de pipas que han caído mientras unos gilipollas decían gilipolleces. "Eso es cine también...". Eso ya no es cine. Eso dejó de ser cine. Cine eres tú, temblando, callándote todo, sólo que esa película jamás la veré. Esa película sólo la imaginaré, sólo la pensaré... Y no la voy a rodar. Yo quiero grabar la procesión de la misa donde me arrodillo. 

Mi musa mira con ternura sus letritas rosas adorable y tiernamente colocadas en mi storie.

Hoy no me curro el cierre.

Es esto Jazz.
Pregunto.
Qué bueno está, David Gilmour.

Carmen Osadía
Letras rosas de NEÓN.










viernes, 11 de abril de 2025

Esta semana creo en Dios. (Siempre).




Esta semana creo en Dios.

Suena Adagio for Strings y beso la cruz de brillantes
que más de uno tuvo dentro de su boca.
Esa que ahora dejo de succionar,
por toma de consciencia.

Esta semana sabe a huevos de corral
y a patatas con restos de tierra.
Llueve,
y que siga lloviendo.
Porque me apetece muchísimo que esté lloviendo.

Lo celebro apartando las cortinas.
El cuerpo me pide el silencio.
La procesión del Silencio de mi santo y maldito pueblo,
y el de Ingmar Bergman.
Y el de las viejas desahogadas, desnutridas, liberadas.

Los pecados que tragué: dulces, dulcísimos. Qué sabor.
Dios los bendiga.
Dios me dice:

“Hija mía, hija de la vida.
Hija, yo te perdono.
Hija, no dejes de hacerlo.
Hija, es la verdad.
Hija, para eso está.
Hija, traga.
Que eres bendita.”

Doy gracias por este cementerio que aún no me desangra.
El agua oxigenada solo ha transformado el color vivo,
y otro tuvo que darle la vuelta al colchón.

Te jodes, por Verónica,
por desvirgarme aquella noche con presagio del final cruel.

Llegará la procesión que años me remueve por dentro.
La procesión de pueblo.
La que llevará mantilla negra en su boda soy yo.

Dios está en mí.
En cómo muerdo la culpa
y la escupo.
En cómo miro al cielo no para pedir,
sino para desafiar.

Dios, yo soy tu aliada.
Dios, que yo grito tu nombre y sabes tú cómo,
porque estás presente y miras.
A mí, me gusta ser mirada.
Si no, ¿de qué?

Óyeme.

Este vino qué bien me está sabiendo.
Este vino, este cigarro, este queso a cuchillo.
Dios, bendice este ratito.

Dios, yo también te bendigo a ti.

Yo soy quien ha amado a Dios de verdad,
sin reglas, sin miedo a blasfemar.
Amor más que todos los fieles.
Fiel.
Leal.
Amor. 
Esto es amar a Dios,
y quien lo probó, lo sabe.


Palabra de Dios,
Gloria a ti:
España oculta,
ESPAÑA EXPUESTA.

Carmen Osadía




lunes, 7 de abril de 2025

Esta puerta

ESTA PUERTA

Este texto no es para ti,
aunque huela a tu desodorante.

Este adiós no maquilla un hasta luego.

Este nunca, es la disculpa que nunca escuché,
mientras pasaba el examen de tu credibilidad.
Este juicio tuyo de tus leyes incoherentes,
este juicio que encarcela, arrincona, ahoga,
por tener de abogacía mi fe en ti.

Este juicio tuyo que yo no pierdo.

Estas dudas puestas en mí,
en mi entrega,
en mi manera de amar,
Todas estas a una puerta que no cierra.

Esta tarada cree a muerte en la honestidad
y en trascender.
Esta loca con lógica. Siempre.

Esta llamada de atención es para mí.
Estos ojos verdes han hablado con sinceridad,
con búsqueda de saber amar lo difícil de amar.

Ojos verdes normales para ti.
Ojos que no te volverán a mirar.
Ojos que te han diseccionado hasta lo crudo.

Esta ciega que mira para atrás, que mira para acá. Que lo mira todo.

Estos ojos así.

Esta puerta no se cierra a la humanidad.
Esta puerta estuvo abierta a ver todo lo bueno que hubo en ti.
Estos halagos que tanto confesé con miedo,
son el eco valiente de mi fuerza,
la resonancia de una conexión real. 

Aunque tardes. 

Aunque tardes de soledad.

Estas verdades mías, puñales para ti,
lecciones de amarme mientras te amaba.

Esta banalidad de un follar por follar,
no es para mí.
Nunca lo será.
Y puedo cambiar de opinión cuando me dé la gana.

Este desastrito,
que no sabe andar, que es del montón, que lleva botas,
que ahora viste mejor —pero antes no—,
te deja desnudo en tu mediocridad.

Esta sangre mía es del día después.
Este pasado mío es mi orgullo.
Esta obsesión mía es mi fascinación al detalle,
mi mirada a la belleza donde no crees ni tú que la hay.
Esta tonta suspira por el arte como oxígeno y como arma.
Esta que es apreciada, es amada, y fue locamente amada,
por valientes desenmascarados.
Gilipollas también.

Estos cinco minutos más,
son cinco millones de días a tenerte en cuenta.

Esta vía de escape para ti
es un puente al puto universo.
Este secreto que no te ha interesado
es algo inalcanzable
a tu básico manual de hombre con cresta.

Esta que da pie a otros, según tú,
es libre.
Más libre que tú.

Esta que te dio pie a ti.

Esta que bloquea y desbloquea,
sabe perdonar,
sabe entender,
sabe adaptarse,
sabe caerse,
sabe levantarse,
sabe mirar.

Sabe despertar, y me encanta dormir. Otra noche más sin dormir, otra noche más sin dormir. Otro domingo desperdiciado. Qué día tan maravilloso para pasarlo durmiendo. Esto es justo lo que no quería. Dame un beso.

Este suspiro no vuelve a pasar por tus filtros
y tus humillaciones envueltas en ternura.
Este camino de Santiago que te vaya bonito.
Sin mí.

Este sentirte importante, ¿pero importante de qué?

Estas líneas en mi vitro
Estos litros del Gavilán,
Este aro por el que he cruzado y estos aros que llevo pendientes, y siempre.

Esta que no se arrepiente,
Este arrepiéntete tú.
Yo ya me perdonaré.

Este notario firma lo que escribo,

Esta letra no la protestaré.

Este texto no dice tu nombre aunque lo gritara,

Este texto es mío, y sólo mío, mío, mío, mío, obsesivamente mío.

Carmen Osadía
EN CIERRE

viernes, 28 de febrero de 2025

El eco del deseo

EL ECO DEL DESEO

La atracción como un reflejo que vuelve, vuelve, y vuelve


El deseo, en su manifestación más pura, no es un impulso inmediato, sino un eco que resuena a través del tiempo, deformándose, volviendo, perdiendo nitidez, volviéndose más intenso o más lejano. El fantasma sonoro que atraviesa la mente, impregnado de lo que fue y lo que pudo haber sido. En el cine, el eco del deseo se traduce en la imagen que no se muestra del todo, en el vacío que deja el fuera de campo, en la escena que corta antes de su clímax, en la repetición obsesiva de un gesto o una frase.


La gota nostálgica de la barbilla en Tarkovsky, el eco del anhelo inalcanzable. Su cine no expone el deseo, lo deja suspendido, vibrando en el aire. El tiempo mismo se transfigura como herida abierta. 

Tarkovsky se recrea en el proceso, dilata la espera y no juega contigo. No deconstruye al ritmo surrealista la realidad, sino que revela y expande. Es esto lo que hay. Y así... es así, tan bonito.



Te esperaba en la sala de espera. La de un hospital. Incómoda. Fría. Las puertas automáticas se abren y cierran. Los mismos pasos, diferentes personas. Un puto limbo donde el personal camina como si estuviera en su casa, en un espacio que dominan, con la indiferencia de quien pertenece. Cada uno en sus asuntos.

Quizás traigan noticias. Quizás no. Esta sala de espera, sin esperanza. Estas pilas de un timbre que se secó.

Para las convalecientes, flores.



El instante en el que Judy, encarnando a Madeleine, deja una pista visual de su propia falsificación. Un reflejo de algo que no es real, pero que una misma convertirá en obsesión. Es aquí donde la atracción queda filmada como un simulacro: un reflejo embellecido, el fantasma que se repite. 

La atracción no es sólo repetición (Vértigo), sino también ausencia (Nostalgia).

Perfecto. Que lo veas. Que seas espectador de mi propia narrativa, pero sin acceso a ella. Intuye amor, pero no toques. Ahora eres quien ve mi imagen sin poder construirla del todo. Sentir la distancia sin saber exactamente qué significa. La Tempestad como pura inquietud, una corriente subterránea que no se resuelve del todo. El primer movimiento es como un pensamiento que regresa y regresa, una espiral de ansiedad contenida, justo como el bucle neurótico que busca reconstruir una imagen perdida.

Re menor es la tonalidad de la melancolía, de lo inexorable, de lo que se hunde en su propio peso. Es el tono de la inquietud y la fatalidad. No es un dramatismo evidente, es un desasosiego latente, un conflicto interno que se siente pero no se resuelve.

Rosales filmaba Girasoles Silvestres desde la distancia. Una escena de discoteca se ve terrible, cuando siempre había sido lo más espectacular de rodar. La luz te cuenta que no son más que unos focos y desconectas de la empatía. Soy espectadora de un juicio que no durará mucho, pero que será sentencia de una tragedia. Nada nuevo, lo que ya se sabía. Era de esperar que aquello no saliera bien. Porque nunca sale bien. Y es desde otra habitación donde se contempla el único instante de pretenciosa conexión. En otras ocasiones, una perspectiva como señal de respeto. En este presente, el puñal que apuñala el vacío. No hay sangre, no hay lágrimas. Es un eco.

La cuestión no es eliminarlo, sino aprender a filmarlo.

No. Estos no son apuntes sobre el deseo.



El engranaje emocional. La obsesión y la repetición.

ElEcoDelDeseo

Día 1

Carmen Osadía