martes, 29 de abril de 2025

A esta luz quería yo ansiosamente volver


Nostalgia de mis nostalgias, amadas mías, que os olvido y gracias a Dios siempre volvéis.
Que a ver a mí quién me manda desviarme. 
Que no. Que no. Que no.

El alivio de unos acordes que no suenan, sino que respiran.
El alivio de una repetición melódica que no toca, sino que abre portales.
La quietud que despierta. 
El alivio que no te empuja a seguir adelante, sino a detenerte y a ser consciente de tu alma.

El momento en el que recuerdo que David Gilmour existe, y no hay anestesia más pura que esa. Que yo me flipaba en un submundo en el que entendía aquello de que sentarse en las butacas más cercanas era el rito sagrado de ser la primera en recibir las imágenes. 

En qué momento me olvidé, 
o peor,
en qué momento necesité perder la memoria de todo eso.

El alivio de la R-3 a deshora, sorda, ¿no hay más volumen en este coche? 
Qué sacrilegio, los estadios que no tienen música envolvente.
Yo he venido aquí a cerrar los ojos para mirar.
¿Es mucho pedir? Sin anestesia. Antes del apagón eran solo latidos.
Vuelvo a oírlos.
Los tambores de Jumanji.
La sensación apocalíptica.

La nostalgia de una conexión pura, cuando todo en mí era verdad.

PAM, pam-pam- PAPAM
Ticking away the moments that make up a dull day...
Hoy, hay tiempo de sobra para matar.

Menos mal que Nanni Moretti decidió darse un paseo por Roma en su Vespa. Menos mal que Win Wenders se dedicó a limpiar los baños públicos. Que Ana Asensio también hizo un primer plano cantando "Dios está aquí". Menos mal que Supertramp rompe School en París y joder, yo me rompo allí y da igual el puto momento en el que pase eso, que me disocio ahí. Sorda me quedo. Sordísima.

Dios
bendiga
el minuto 3:13 
de ese temazo.
Dios 
bendiga
ese piano.
Dios
bendiga
el volante de mi Volkswagen.

After school is over...!!

El logo de Universal es el que más mola. Y el de THX.

¿Qué sabrás tú de cuando llegas a mi orilla así rozando mi perfil y cuando rompes olas contra mí? Vientos del norte anunciaban tu entrada arrasando mi costa, amor como el mar.
Líbrame de todo mal, no sé cómo acabar.
Quiero más. Un poco más.
Hágase tu voluntad en mí como en el mar.
Dame paz.
DAME 
LA
PAZ.

Esto pasaba antes del apagón. Este no ha sido el primer apagón. Este ojalá sea el último apagón.
Adoro la melodía pura, verdadera, real, fugaz, sin pretensión, tal cual, en bruto de una orquesta afinando antes de empezar. 

El pueblo me consume y el pueblo me recuerda el rezo. El pueblo, el cementerio de lágrimas, de ver quién está entrando por la puerta. Ese poyete, mi favorito, frente a la Iglesia. Mi calle favorita de desamores y de charangas. Me consume mi bendito y santo pueblo. Lo amo. No niego eso mío, lo sujeto. Lo sujeto y luego los ecos de unas ruinas para toda la eternidad. ¿Cuántos que yo amé siguen como fantasmas allí? En el suelo peatonal son todo fantasmas. Las cáscaras de pipas que han caído mientras unos gilipollas decían gilipolleces. "Eso es cine también...". Eso ya no es cine. Eso dejó de ser cine. Cine eres tú, temblando, callándote todo, sólo que esa película jamás la veré. Esa película sólo la imaginaré, sólo la pensaré... Y no la voy a rodar. Yo quiero grabar la procesión de la misa donde me arrodillo. 

Mi musa mira con ternura sus letritas rosas adorable y tiernamente colocadas en mi storie.

Hoy no me curro el cierre.

Es esto Jazz.
Pregunto.
Qué bueno está, David Gilmour.

Carmen Osadía
Letras rosas de NEÓN.










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