martes, 27 de noviembre de 2012

Histoires du cinema en código desconocido.



El lenguaje cambia y adquiere forma de Histoire(s) Du Cinema bajo un nuevo código desconocido. El lenguaje que no sabíamos a qué sabía hasta que relamiste cada uno de mis dedos. Uno por uno.

Ya sabes que disfruto haciéndote preguntas y que me confieses tu verdad. A veces no me lo cuentas todo, y eso, eso puede que también me guste más. Te empeñas en no ponérmelo tan fácil, y siendo cosa de un instante y unas gafas con muy poca vergüenza, me resulta descaradamente irresistible atravesar tus cristales para llegar hasta a ti y tus ojitos tiernos. 

Tus labios lo son demasiado.

Quiero recrearme en cada histoire, acariciar cada imagen que me pones enfrente hasta desenfocarla, envolver nuestra puesta en escena bajo ese francés que odias y amas y así disimular el sonido de nuestro lenguaje tan estéticamente cinematográfico. Nos fumamos la materia gris hasta dar con la narrativa perfecta y resulta que tú y yo ya estábamos haciendo cine, porque es lo que somos. Haces que me de cuenta de eso. Basta con un plano de ti y tu aparente indiferencia tan bien reconstruida y a la vez tan sexy y ahí tienes la clave de la vague nouvelle. Nuestra Pasión intelectual (esa que abre nuestra trilogía) quiere hacer amor y lo busca en cada frame que inventamos, desde ese teatro experimental que escribiremos del psicoanálisis hasta el baile que te volveré a regalar. No me entra en la cabeza cómo nuestra histoire no alcance ser digna de poner nombre a una generación, y es por esto que te escribo anticipándome a la Historia, para grabar nuestro nombre. Para rodarlo, como tantos otros directores que no dejan de homenajearnos, sobretodo a ti. 

Sigue hasta rozar mis límites. Qué bien lo dices. Qué bien lo haces. ¿Qué pasa si te digo que un cinco? que nos urge cambiarnos. Me encanta cómo me diriges y me encanta además, por dios, que me consientas dirigirte otras veces. 

Voy a conseguir tocar tus complejos y mis huellas dirán la verdad, que son dulces.

Ay, tus labios lo son demasiado. 






Pierrot le fou.  (1965)
C'est le temps de l'amour... (François Hardy, 1965




¿A que no te habías dado cuenta?

Semáforo rojo.
Beso.
Semáforo verde.



Carmen Osadia
(Merci beaucoup, Jean-Luc Godard)







martes, 6 de noviembre de 2012

PSICOSIS. VÉRTIGO.

Tengomenosdeveinteminutosparaescribiresto:








 CARLOTA VALDÉS. WINTER IS COMING.

FLORES.
 MUERO DE AMOR. Me muero, me muero. Y es cierto. Es cierto que me muero. Qué grave error, todo este tiempo de cataclismo me he estado equivocando, mi cine no es de muerte, si no de vida. VIVO DE AMOR, ese es el verdadero mensaje.
FLORES.
FLORES.
FLORES. 

Mensaje que queda más eterno que esta pesadilla de espiral si no recupero mi persona. Mi persona y no la de Bergman. Esa no la quiero. No quiero simbiosis, ni uno, ni dos, ni tres, ni cuatro, ni cinco, ni seis, ni siete, ni ocho, ni NUEVE hijos repartidos, ni vivir en soledad en Färo, ni castigar a mis seres queridos dirigiéndoles una mirada patética pintando sus caras en cuadros de Carlota Valdés. No quiero encerrarme y sentir un secreto pero escandaloso placer construyendo mi núcleo neurótico. NO QUIERO. NO QUIERO. No quiero dar vida a la flor más bella que puede existir para mirarla con inmensa tristeza a través de un cristal de doble capa. No quiero ese plano de Persona y ver a mi madre desde un espacio tiempo indefinido. Ya basta de poner el corazón sobre mis apuntes y exponerlo con el psicoanálisis que me envenena. Yo he venido a poneros nombre y no a contaminaros. Yo quiero daros un nombre, que será el mío y no el de vuestros fantasmas. Tú no te llamarás Carlota ni serás hija del invierno. Tú eres mi niña de la primavera, y vestirás de flores. Y de flores del jardín dulce que plantaremos juntas y no las que escojimos para Rebecca.
Olvido la dulzura y eso que eres lo más dulce a mis ojos en este universo mío tan de locura y tan catastróficamente presente. Si no paro. Ay si no paro. No quiero destruírte eso tan bello nuestro y no quiero contagiarte mi enfermedad. No quiero seguir enferma ni asustarte. Ay si te asustaras de mí, jamás, nunca, yo quiero regalarte París. No. Yo quiero compartir contigo París o mis sueños. Contigo y no solo contigo, contigo igual que el resto del mundo al que tanto amo y por el que tanto lucho. Luchamos por la humanidad y el corazón. 

Deseo exponerme constantemente y nunca será suficiente mi toque de atención vestida de inocencia. Y no es así, pero no dejamos de dibujarla inconsciente. Psicoanálisis PSICOANÁLISIS PSICOANÁLISIS. 

¡QUÉ ESPIRALES TAN BONITAS! son preciosas, las más bonitas del mundo del universo, porque eres mi dibujo favorito. Qué bonito. Mi dibujo favorito. Qué bonito es mi dibujo favorito. Qué bonito mi dibujo favorito. Eres mi favorito. Mi primer dibujo favorito. El primero. Mi primer amor. El primer amor nuestro. Mi favorito. Rimas con mis ojos. Soneto. BODAS DE SANGRE.

 ROJO Y VERDE. 
AMARILLO


Billy Wilder, ¡¡TE ODIO!!

No soy yo, sino tu espiral. Espiral que se repite POR TU PELO.
No deseo, NO CLARO QUE NO LO DESEO, NO deseo tirarme del campanaio contigo escandalosamente iluminados por una luz verde y así espués teñirla en rojo con nuestra muerte, y en el mismo instante. No voy a romper mi sutil y arriesgado juego de homenajes.
TENGO 23 AÑOS.



¡¡YA BASTA!!


CARMEN OSADIA'S PSYCHO.

CARMEN OSADIA'S VERTIGO.



jueves, 25 de octubre de 2012

Mi director.

Todo lo que siento por ti se me sale por la boca y se queda en el aire. Después, ese mismo aire es el que respiro y luego suspiro y así hasta que no pare nunca jamás mi exceso de dióxido de carbono. Ese que me aturde de manera atemporal.


¡Ay, Ingmar Bergman! Esque pienso en ti y en mí, pienso en -tú en mí- y pienso en mí contigo y se me sale el corazón. ¿Qué secreta complicidad hay en nosotros? ¿Cómo es posible sentir todo esto? Tú has vivido toda tu vida sin saber de mi y yo quiero dedicar parte de la mía en nuestra lluvia. ¿Qué tipo de amor es este tan improbable y puro? Nos hemos encontrado y yo siento en bruto toda tu fuerza, que no deja de ser la mía. 

Jamás olvidaré, jamás, lee bien lo que te digo, jamás olvidaré y por siempre nuestro romance en la biblioteca de París. Qué nervios y qué emoción descompensada admirar harta -nunca, nunca- tus archivos, ay y tu letra. Ay tú, tú tú tú tú tú tú tú tú.


Estoy muy enamorada y también me estoy enamorando un poquito.


Mis lágrimas desenfocan tus imágenes y es por eso que estoy ciega por ti. En este mismo instante me imagino sentada en tu roca de Färo, exactamente en el mismo lugar donde escuchabas a Liv llenarte de Persona e inevitablemente rompo a llorar.

Partimos de Crisis. Los dos. 
Y es por esto que me abrazo a tus directrices.



Carmen Osadía Gutiérrez
Notas de amor a mi director.




viernes, 5 de octubre de 2012

La chica de la página 55

Me preguntabas qué estaba pensando cuando decidí marcharme y esperé en tu cocina algo perdida de mis caóticas emociones. Me lo preguntabas desenfadada de aquel contraluz, igual que aquella película tan íntima en la playa, y reías encantadora. Qué irónico, me resultaba difícil despertar incluso después de que tú misma volvieras a recordarme ese cine de libertad, sutilmente vestido de una dictadura de profílmicos a nuestros ojos. ¡Claro, porque podemos hacer todo lo que queramos con el cine! Porque no tiene por qué ser el correcto, y precisamente porque es el nuestro estará lleno de conductas imperfectas, de vómitos de inconscientes, de un libro negro que ojalá nunca pase por el ojo corrector y deje con lustre tus tachones, igual que una gorda desnuda. Ojalá que tu libro despida sangre, mal despertar, rencor, deseos egoístas y por qué no, amor, todo eso a lo que tú, de una manera adorable e inexacta, llamas hedor. Hoy, olvidé las -a saber cuántas- intenciones del director porque me distraían nuestras ilusiones, nuestro sueño compartido de criar a nuestros hijos de pentaprisma en un framework tan real como imperfecto, por que así lo decidimos, en un plano secuencia a 64fps con música de qué, de U2, de Wagner, de Haze, qué más da, el caso es que nos mola y automáticamente nos genera necesidad. Necesidad de amar siempre, por supuesto, porque amamos mucho. Win Wenders una vez saltó del hotel de un modo atípicamente onírico para caer de lleno en la página 55, esa que no necesita justificación a pesar de que mi yo y mi inconsciente nos arrodilláramos en un ruego de comprensión. Esa página que siempre será para ti porque tanto esa sensualidad que imaginas como las palabras agradecidas que recibes, es algo que te mereces. Tom y Eloise olvidaron los besos para poder beberse con gusto en las primeras filas de clase, como nosotras, tan divertidas hoy diseñando contraplanos, contrabesos. Win Wenders nos enmarcaba bajo un cartel luminoso que no era necesario un roce de lenguas -extrañamente no tan anhelado durante la cinta- porque ya estaba a la altura el volvernos locas y destripar a Haneke una noche carnavalesca. De vuelta a casa sentía que no podían ser más grandes que el contenido de mi bolso lugares como Färo, París, Texas, o el tiempo que echo de menos desde que llegamos a la estación hasta que me bajo del coche, para agradecerte esa sonrisa que atisba un corazón creativo. No podían ser más grandes porque ahí residen tus ganas de amar al mundo -Sí, tú también estás en el ajo- y regalos como el de hoy sólo son dignos de imprevistos, de personas bellas, de posponer planes, de personas bellas, de personas bellas, de personas bellas. Deseaba yo que fuéramos amigas y pongo la mano en el fuego si así no ha sido, si vivo en un análisis engañoso y cogemos con ganas el cine de Orson Welles (pereza). Igual de rápido que aparco mis promesas de acostarme pronto y cambio las historias que me has regalado por el plano de Bañuelos en Tarkovski o El Desprecio de Godard, recíproco a tí y que yo tanto aprecio, no se equivocaba la melodía que entonaban los teléfonos cuando sonaba tu número...

Take a look at my gilfriend, más bonita que ninguna.







(Personaliza la portada de tu agenda. Ya está.)


Carmen Osadía
Gutiérrez Ruiz
My darling.



jueves, 20 de septiembre de 2012

In the mood for love: Ce devait être le plus beau jour de ma vie...

PRINCIPIO




CAPÍTULO UNO. HACE UN PAR DE SEMANAS: El lado solitario de la novia.

El seguimiento obsesivo tiene su génesis en un punto clave en común: El cataclismo nupcial. ¿Qué puede haber más destructivo que el súbito exterminio del sello de amor de una novia? No existe hecatombe más romántica en toda su esencia que su propio corazón triturado el mismo día de su manifiesto ante todos sus seres amados. En ello estábamos de acuerdo Von Trier, Paco Plaza, Tarantino y una comprometida servidora.

Yo soy la novia, yo soy la elegida, yo soy la que viste de blanco, yo soy esa princesa de largo a la que todos van a mirar, yo soy la más amada del mundo, yo soy la persona más feliz, yo soy la protagonista.
Yo soy el egocentrismo.
Yo soy el error.




De alguna manera todas esas novias fueron heridas en algo más importante que su amor compartido, esto es, su amor propio. ¿Qué esperaba fortalecer sino Justine en un proyecto de futuro custodiado por una flamante limusina? ¿Qué más daba si el camino era imposible? Siendo idea suya, por supuesto. ¿Qué tiempo atrás quiso enterrar la Mamba Negra guardando su Katana para siempre? Y si para hacer próspera tu futura vida familiar es necesario serrar a tus abuelos, primos y padres inyectados en virus, pues así sea. Las novias que aun siendo parte de un todo, siempre se quedarán solas en su lado.

(salto de eje)

- ¿Quieres quedarte a la boda?
- Solo si me siento en el lado de la novia.
- Estarás un poco solo en mi lado.
- Siempre he sabido que tu lado era un poco solitario, pero no me sentaría en ninguna otra parte.

Tres historias apocalípticas que empezaron bajo lo que parecía un sueño bucólico pastoril, tres historias que terminaron con ese sueño siempre a medias tan intenso, pues no hay nada más humano que lo que tienen en común todas aquellas novias y sus directores, el deseo de amar. 





In the mood for love. In the mood for love. In the mood for love.
LAS NOVIAS OLVIDARON QUE NO SABÍAN AMAR.
In the mood for love. In the mood for love. In the mood for love.
Sigo deseando amar.
Las chicas que queremos ser novias seguimos deseando aprender a amar, y queremos llevar nuestro vestido blanco sin ensuciarlo de pis y sangre. Las chicas que queremos ser novias, novias de verdad, novias de verdad, de verdad, de verdad, novias de verdad, de verdad, estamos hartas de silbar Tristán e Isolda y gritar Eloise. No nos dábamos cuenta de que no conseguiríamos amar sin saber y es por esto que así parte y concluye Melancholia.

Entonces.

CAPÍTULO DOS. HOY: In the mood for love.



Entonces, es ahora cuando el poder del inconsciente pierde la fuerza en toda su posible magnitud y tú y yo olvidamos que llueve sobre nuestro amor. Me pregunto qué lastre nos mantiene en actitud de inocencia y dónde dirigimos nuestro arte y corazón. Cuántos otros quisieran tener lo que tú y yo tenemos y cuán deseo yo sellarnos con un beso, como ellos. Son incontables horas del lobo escuchando de manera deleitosa la mefistofelia de Goethe hasta que, de repente un día, me sorprendo en una relación reducida a lo políticamente correcto con Lana Del Rey, pues una vez fuimos niñas y eso ya forma parte de un pasado -reciente- pero pasado, al fin y al cabo. Lo increíblemente maravilloso emerge cuando la magia se canaliza en travelling y damos con la primera escena: tú y yo juntos regalándole a Ingmar Bergman la imagen más verdadera, el guión que jamás pudo escribir empezando desde su deseo nostálgico más profundo, que es, sin duda, el último frame de Un verano con Mónika. Deja de ser objeto que me mires compulsivamente a través de tus gafas torcidas, y parece ser que se divisa un propósito doblemente verde claro y sutílmente rasgado. Ay, cuánto me gusta la honestidad de tus ojos.

CAPÍTULO TRES. UNA HORA ETERNA MÁS TARDE: IN THE MOOD FOR LOVE (II)
No odiar y querer mucho.

CAPÍTULO CUATRO. POR SIEMPRE JAMÁS.
¿Por dónde iba? Ah sí, decía algo sobre tu preciosa mirada tan verde, tan sensata, tan serena. Jamás me habían enseñado tanto y tan rápido unos ojos. Qué instantánea más inmensurable en dulzura, de verdad. Es así como quisiera que nos miráramos siempre, sin ningún tipo de juego. Con la misma fuerza vieja que transmite la palabra madurez. Y hasta donde sé, se acabaron los bucles contigo, no habrá más obsesión. Haces que mis vísceras sean pulcras, buenas. Haces que sea una chica mayor y que quiera a mis hijos, nuestros hijos. Olvido los poemas oscuros y no se resiente más mi adolescencia. No eres quien quiero ser sino que haces que yo sea quien quiero ser, ahora y por siempre jamás.

CAPÍTULO CINCO. LEO
Melancolía solo es el cuento de miedo que Leo para no ser nunca como mi mamá Claire y mi tia rompeaceros Justine

SÍ QUIERO
Aprender siempre a quererte.
Saber quererte. Mucho y bien.
Apuesto por crecer hasta encontrarnos y más.
Damos permiso a nuestro espacio y lo dejamos estar, sin precipitarnos, 
con paciencia y calma, como tu mirada, la mirada más bonita que he visto nunca.
Cambiamos por fin el patrón de mis diarios enfermizos y dejo de ser princesa.
Vamos a cuidarnos y a compartir nuestro respeto.
Nosotros hacemos el amor con gestos, teniéndonos en cuenta, cuidando
de nuestra libertad. Yo soy yo y tú eres tú cuando estamos juntos.
Olvidamos la simbiosis y nunca supimos de la competencia.
Somos Adán y Eva todavía desnudos.
Somos una conversación y con ella ojos húmedos. 
Ojos fijos. Ojos Ilusionados. Ojos directos.
Ojos empáticos.
Sí. Sí que te quiero.

FINAL
Los fantasmas que jamás vendrán a visitarnos.



Carmen Osadía
Gutiérrez Ruiz






































lunes, 27 de agosto de 2012

El bienestar de mi cultura.

Por desgracia para los artistas, son musas nuestras musas porque son todo aquello que adoramos y veneramos como un altar inalcanzable en su rompimiento de gloria más perfecto. Ese deseo apresurado que intuimos a golpes tan violentos como en nuestra sensibilidad cabe. Eso que está tan cerca pero que al fin y al cabo es (P)latón. Ni bronce, ni oro. Pintamos, construimos, escribimos y hacemos cine para borrar el pasado o recordarlo, para conocer la verdad, para volcar la rabia o dar con ella, para manifestar, para exprimir las emociones o por qué no, para vender. Nos perdemos en el abandono y en el refugio de otros desatendidos y vamos agarrados a sus corazones rotos cultivando nuestras mentes fértiles en cultura de dolor. ¿Por qué perdemos la fe en la humanidad por una falta de ortografía? ¿por qué esa necesidad de colmar de valor el intelecto? ¿por qué competir? ¿por qué ese horror por no hacerlo? 

Suspiro de angustia en mi romántico surrealismo. 
Me obsesiono con el saber y descuido aplicarlo. 
Me desvivo por el amor y postergo vivirlo. 

Me obsesiono contigo y nos destruyo. 

¿Por qué no darse un respiro y olvidar las faltas? Qué difícil resulta escribir que simplemente estamos contentos y qué cortos se quedan mis textos. Intento dar con mi goce, que es verdadero y doy con nostalgia de tristes. Me pregunto qué drama cuidamos los artistas en rabia de inspiración. O tal vez me equivoque, tal vez existáis aquellos que rodáis ese cine de bienestar. Tal vez existas tú, plenamente feliz en pos de los acontecimientos, que ojalá me irradies como hiciste hasta ahora y siempre. Ojalá no pudramos nuestro vínculo. Y otra vez, ¿por qué hablo de "ojalá" si lo que quiero es sentarme con mi presente y darle un beso? 

Carmen, detente. Detente y toma consciencia, real.


De vez en cuando la vida nos besa en la boca
y a colores se despliega como un atlas,
nos pasea por las calles en volandas,
y nos sentimos en buenas manos;

Se hace de nuestra medida, 
toma nuestro paso
y saca un conejo de la vieja chistera
y uno es feliz como un niño 
cuando sale de la escuela.

De vez en cuando la vida toma conmigo café
y está tan bonita que da gusto verla.
Se suelta el pelo y me invita a salir con ella a escena.

Pintamos, construimos, escribimos y hacemos cine en busca de un mismo objeto que es la felicidad, y a veces olvidamos que está en la otra habitación organizando apuntes, en la cocina preparando una paella, o unas calles más abajo soñando con París.





Carmen Osadía Gutiérrez
tomándose una crêpe mexicana 
y un Frozen Capuccino.



(Letra: "De vez en cuando la vida" Serrat
Imagen: El primer frame de un buen regalo)

viernes, 17 de agosto de 2012

In the mood for love.




El corazón quema. Escuece. Siente impotencia. Grita. Llora. Vuelve a gritar. Nadie le oye. Vuelve a gritar porque nadie le oye, nadie le consuela, grita más. Rabia. Hacedme caso, dadme consuelo.

El corazón quema. Escuece. Siente impotencia. Grita. Llora. Vuelve a gritar. Nadie le oye. Vuelve a gritar porque sabe que nadie tiene por qué oírle. Ser víctima no es la actitud y entonces calla. Calla.

El corazón quema y escuece y siente impotencia y susurra sus gritos. Susurra despacio. Deprisa solo para él mismo, para darse su propio consuelo, para aprender, comprender, asimilar y hacerse responsable de su llanto.
El corazón quema y escuece y siente impotencia porque no lo entiende y quiere comprender. Quiere comprenderlo todo, quiere leer, quiere estudiar, quiere bucear en las mentes y dar muchos abrazos. Pero no lo entiende.

No lo entiende. El corazón quema y el corazón escuece. El corazón que desea amar pero se obstaculiza.

Las preguntas diarias, las batallas constantes que desgastan y te hacen más fuerte. Persiste mi incertidumbre de por qué no hemos conseguido amarnos.  Procuro no hundirme en mi propia culpa, son mis errores los que obstruyen nuestra vista. Son los mismos los que te engañan y me veneran y así nunca será verdadero. Las buenas personas se encuentran con su fin y tú y yo nos perdemos en el surrealismo, donde acudimos para inhalar el rastro que contamina el espectro. Estamos muy agusto allí con él destripándole para acabar con su futuro y dándole forma para cerrar su pasado, nuestro presente cada vez más imposible, -ya no sabes de quién hablo-. 

La habitación 2046 despierta todo su sentido ahora mismo y sigue sin arañarme, en cambio dudo de si a ti te dio un mordisco o solo te guiñó el ojo. Siento que una vez yo también alquilé esa misma habitación pero recuerdo enseguida que lo he olvidado para siempre porque fue un atisbo de mi imaginación, -ya no sabes de qué hablo-.

Es inevitable que piense en nuestras posibilidades aunque sé perfectamente que hablar de ellas ya es un refugio inútil de nostalgia, que hoy no son nada más que las reglas de un juego al que acudíamos cada vez que coincidíamos en el rellano del hotel, en ese pequeño recreo que inventamos porque no podíamos jugar juntos. Tú con los chicos mayores, yo con los niños de mi edad. Otras veces teníamos los mismos años, otras veces y siempre los seguimos teniendo pero tú con tu experiencia. Yo, con mi conciencia, -te estoy hablando de nosotros-.

Es cierto que cada vez estoy más cerca de graduar mejor mis ojos pero también es más posible romperlos. Tú con tu guerra de fantasmas y yo con la mía, y otras veces cae una mundial, o dos. Siento tantísimo no entendernos siempre, siento tantísimo nuestra relación que me crujen las articulaciones y me pesan los huesos. No puedo perderme sin que te pierda a ti primero y eso es una ley. A cada herida, a cada mensaje y a cada tono mal nivelado tú vas encontrando tu otra felicidad, aquella que no va conmigo y yo me alegro por tu nueva sonrisa y me pongo triste por mi mueca torcida. 

Esto es crecer, mi inconsciente sigue rajando agujeros y haciéndome sangre porque no consigo darme cuenta al máximo de mi realidad. Tengo que ir más rápido y estar a la altura porque eres más de lo que merezco y eso parece que siempre me va a acompañar. Ay, ojalá que no. Ojalá dé la talla. Al final sí caigo en la culpabilidad, siento que no merezco siquiera quejarme y lo siento bien dentro, y aj, qué lenta y qué atrasada voy.

Supongo que sí que te he entendido Wong Kar Wai, supongo también que sí he sabido leerte, pero no hay vínculo. Es por este camino donde conectamos, cada uno con lo suyo, tú mejor que yo, y yo desesperadamente a ciegas, deseando amar.



Carmen Osadía
Gutiérrez

viernes, 27 de julio de 2012

Las niñas malcriadas y consentidas, Del Rey.




Resulta muy sencillo entrar en el bucle obsesivo y realmente complicado salir de él. No solo salir de él sino darse cuenta de ello. Pero poniéndonos en una situación más excitante existe la posibilidad de tomar consciencia plena de gozar con ese estado psicótico cíclico y por qué no, quedarnos indefinidamente a mirar. 

a) Ay, estoy obsesionada contigo y me encantas, qué feliz soy para siempre.
Do you think we'll be in love forever? Do you think we'll be in love?
b) Estoy obsesionada contigo y esto no puede seguir así.
Choose the last words, this is the last time cause you and I, we were born to die.
c) Ay, estoy obsesionada contigo, con mis obsesiones y me doy cuenta de mi estado enfermo pero lo miro y me da placer.
This is what makes us girls.

Lana Del Rey, ¿Dónde estás tú? ¿Entre la a) o la c)? ¿Es por esto que nos hemos hecho tan amigas? ¿Es nuestra relación una simbiosis? La obsesión se toca en secreto manteniendo una relación simbiótica consigo misma y se graba y le encanta mirarse, mirarse, mirarse.










Cada letra tuya destapa el inconsciente más ocioso y más perverso, el juego psicológico que creamos para conseguir de la forma más sutil y directa nuestros más íntimos deseos.
Qué dulce paraíso oscuro se descorre cada vez que cerramos los ojos, nos quedamos tumbadas en el océano cantando tu canción, así es como suenas. No quiero despertarme de esto esta noche, y así es como quedamos atrapadas en nuestro propio mundo glamuroso. ¿Cómo si no ibas a empezar con Born to die? Ya nos pusiste en aviso, dejarse llevar por el caprichoso inconsciente lleva a la autodestrucción, al placer al instante y con ello su sentencia. Mi corazón se rompe a cada paso que doy y aún así ansío fervientemente que estés tras las puertas del cielo, que me digan que eres mío. Eres esa niña que coquetea con los otros niños, que juega con ellos hasta poseerlos, y es entonces cuando conectamos copiosamente, no cedemos a la cordura y paseamos en lo salvaje cautivadas por nuestra propia luminosidad. "Devastadora y emergida mi voluntad en su ferocidad" dijimos. La niña que se desvive en su nudo de egocentrismo acariciando nuestros límites odiando y amando en rabia, en muchísima rabia nostálgica. Somos la niña, la princesa que despierta aquí, la niña dispuesta a lo inmoral, la niña que no entiende qué es digno y qué no, la niña que se muere de la impaciencia, la niña que volvería a ser pelirroja, la niña que vuelve siempre a sus faldas, la niña que vuelve a ser rubia y se viste de muerta para saciar sus deseos con los tuyos, la niña del traje gris.

¿Qué es lo que tú sabes, Lana?

Quiero mimos, los quiero ya y si no soy tu protagonista me voy a enfadar y te voy a castigar. Quiero tus halagos y tu absoluta y plena admiración, toda para mí, toda entera. Es mía, y tú eres mío y de nadie más. Yo soy tu estrella y tu deseo, yo soy tu alma gemela y creativa, yo soy tu casualidad provocada y tu lectura desnuda. Y me gusta gustarte y me gusta más que busques gustarme y mucho, mucho, mucho más me gusta saber que te recreas conmigo, que te excitas de mí contigo mis obsequios. Que te de coba y yo te la doy si quieres, si quieres, y quiérelo por favor, te lo pido, te lo ruego, mira.

I can be your china doll, if you want to see me fall



Puedes hacer todas las covers que quieras Lana, y ser la heroína de todas las campañas publicitarias más glamurosas, y pedir a gritos que miren tus morritos. Puedes coronarte de naturaleza salvaje y ser la mujer del presidente. Entonar como gustes en los conciertos y cambiar la música descaradamente en tus canciones. Y sonreír sin avisar. Puedes hacer todo lo que tú quieras, todo lo que a tu niña más se le antoje porque nosotras seguiremos fascinadas y hechizadas en tu veleidad. La clave de nuestra creatividad converge en ese vínculo infantil y es ahí donde se excita mi inspiración. Por fin lo he descubierto, nuestro patio particular, nuestro recreo. Ya lo sabía.

You're no good for me
Baby you're no good for me
You're no good for me

BUT BABY I WANT YOU, I WANT YOU, I WANT YOU, I WANT YOU.


Darling, darling
doesn't have a problem
Lying to herself cause her liquor's top shelf.
It's alarming honestly how charming she can be fooling everyone telling them she's having fun.
CARMEN.

(Diet Mountain Dew, 
Born to die, 
This is what makes us girls, 
Blue jeans, 
Dark Paradise, 
Vértigo, De entre los muertos)

Darling, Darling,The boys, the girls, they all like
Carmen Osadía









viernes, 20 de julio de 2012

El espejo de Bergman, Tarkovski y Osadía




Hace unos días celebraba tu nacimiento y mañana otra vez te vas a morir. Mientras otro año más se celebra con nostalgia tu última sarabanda al mundo, yo me tiro por el precipicio al vacío de mi propio colapso cultural.

He cogido de la mano a Leo y me he colado en su cueva mágica para hacer de ella una hoguera y arder seguidamente empotrándome con el planeta Melancolía. He sido Mónika en verano y he abortado a mis hijos con mis excesos. Me he masturbado con una llave azul y aún no sé si desperté de este sueño de Lynch irresoluble, indescifrable. Este mi eterno nunca enigma de Mulholland. Me he fumado todos los colores posibles en chaleco de flecos y me he cortado el cuello en el descapotable de Lana Del Rey. No soporto más morirme otra vez más, y más y más de amor por ti e igualmente se mueren putrefactos los caballos en la orilla, casi, casi llegando al mar. Ya se quema la casa donde jugamos y mis exquisitos bocados de pastel de carne ya sabes a qué me saben. Si no me dejan robar tus besos gritan mis espadas y mis faldas para volver conmigo. Me arrastra el infinito y ya no encuentro Färo, ni lo encuentro ni puedo salir de él, ¿a dónde ir perdida en esta isla?

España se va a pique y no hago otra cosa que llorar por nosotras y nuestras manos portando los clavos en IVA. Hemos desgastado nuestras becas y ahora vamos a recortar en bucle. Hemos negociado las casualidades por inconscientes en desespero que más tarde olvidarán tu nombre y tu razón. Hemos mirado por la puerta entreabierta y pillado a Godard escribiendo su guión, el cual no es más que un borrador en sucio. Tal cual, sin pasar a limpio, sin darle forma porque estaba más harto que yo y porque queríamos estar juntos, cómodos.

Y a ti no quise imaginarte, nunca lo hice, nunca te pervertí. Yo nunca he visto tus rodillas a pesar de haber fantaseado con bucear en tus lentes. Pero qué son sino nada más que cristal. No he querido cortarme. igualmente me he hecho rasguños con mis lágrimas, ellas que son más afiladas y despiadadas. Sin mirar, a toda ostia, a desenfreno he lavado en ellas mi pelo, en nuestro espejo, mientras llovía en mi habitación, mientras te miraba apoyada en la verja. He dejado a mi bebé gatear entre jeringuillas y ahora se pasea por mi techo sin ojos. Se caen las flores de dibujos y tenemos vértigo, nos tiramos desde el campanario, nos teñimos de negro, nos oxigenamos de rojo, nos quedamos en el pozo y se arrancan nuestras uñas en vano.

Deseo fervientemente a Nolan y con ello dibujo una sonrisa con el hacha de Bale. El eterno retorno de mis faldas de cuadros, mi camisa ceñida y ese prominente escote que no perdona y es cruel. ¿Por qué cruel? porque es así y punto.

He abusado de vosotros mis amigos, he contaminado la conversación, he rajado los vinilos, he manipulado vuestras neuronas, he conseguido eternamente tus pensamientos, he ensuciado mi casa.
Me hiciste el boca a boca y yo te metí la lengua. He follado con todas y cada una de mis ideas, una por una, en tríos, en orgías dando a su vez latigazos a Justina. Latigazos, latigazos, latigazos incrustándose la fusta de pinchos en la piel de su espalda hasta arrancar de ella su delicadeza en tiritas. Brota la sangre, la que ha formado mi manantial de doncella. Sangre porque ya me bañé en el agua, ya me enjuagué con ella y se la escupí al mundo. Quiero vomitar por la cabeza pero ya me está escociendo la nariz. 

Carmen, ya basta, ya basta niña, ya basta. Mi niña ya basta. España y yo vamos a la par, eso es lo que pasa, que no os dais cuenta. Simbiosis.
Mañana vuelves a morirte, Ingmar Bergman.


Carmen Osadía Gutiérrez Ruiz
Andrei Tarkovski, El espejo.
Ingmar Bergman (14/07/18 - 30/07/07)