Suspiro de angustia en mi romántico surrealismo.
Me obsesiono con el saber y descuido aplicarlo.
Me desvivo por el amor y postergo vivirlo.
Me obsesiono contigo y nos destruyo.
¿Por qué no darse un respiro y olvidar las faltas? Qué difícil resulta escribir que simplemente estamos contentos y qué cortos se quedan mis textos. Intento dar con mi goce, que es verdadero y doy con nostalgia de tristes. Me pregunto qué drama cuidamos los artistas en rabia de inspiración. O tal vez me equivoque, tal vez existáis aquellos que rodáis ese cine de bienestar. Tal vez existas tú, plenamente feliz en pos de los acontecimientos, que ojalá me irradies como hiciste hasta ahora y siempre. Ojalá no pudramos nuestro vínculo. Y otra vez, ¿por qué hablo de "ojalá" si lo que quiero es sentarme con mi presente y darle un beso?
Carmen, detente. Detente y toma consciencia, real.
De vez en cuando la vida nos besa en la boca
y a colores se despliega como un atlas,
nos pasea por las calles en volandas,
y nos sentimos en buenas manos;
Se hace de nuestra medida,
toma nuestro paso
y saca un conejo de la vieja chistera
y uno es feliz como un niño
cuando sale de la escuela.
De vez en cuando la vida toma conmigo café
y está tan bonita que da gusto verla.
Se suelta el pelo y me invita a salir con ella a escena.
Pintamos, construimos, escribimos y hacemos cine en busca de un mismo objeto que es la felicidad, y a veces olvidamos que está en la otra habitación organizando apuntes, en la cocina preparando una paella, o unas calles más abajo soñando con París.
Carmen Osadía Gutiérrez
tomándose una crêpe mexicana
y un Frozen Capuccino.
(Letra: "De vez en cuando la vida" Serrat
Imagen: El primer frame de un buen regalo)

No hay comentarios:
Publicar un comentario