domingo, 3 de agosto de 2014

Cuando mi corazón se corrompe con facilidad...




Ha sido irresistible salir corriendo hacia la luz del proyector tras nuestros auténticos aplausos a la música de Howard Shore... Esta vez no bailaba para nadie y estaba acompañada. Innumerables nombres de amor se paseaban desde nuestras cinturas hasta nuestras manos bien altas, perdiéndose entre las sombras de las barras del cine. Las barras, que siempre quedan de puta madre. Todo lo que se torne cine me inspira profundamente... y debo decir que algo muy feo debió de pasar la noche en la que me resultó vacío hablar de Bergman. ¿Cómo podía provocarme rechazo escuchar el theme de Camille teniendo en bandeja unos labios de ojos azules? Debió de ser la suciedad. (Eeeh, ¿Acabo de escribir eso de Bergman? No es por ÉL, eso es inconcebible, por supuesto, dios). No eran tan bonitos esos ojos... 

Cuántas veces habré perdido la dignidad en mi mente, eso es algo que la realidad no puede soportar, aunque la realidad es pues lo que una imagina, porque una lo sabe, y yo lo sé. La clave está en no proyectarlo, lo que proyecte será la verdad y yo me muero de ganas tantas veces... Estoy mintiendo, lo soporto demasiado bien. Me vuelvo ambiciosa y con la imaginación no basta, tengo que escribir que quiero cantarte Demonios, bailarte un deja que te mire y no vuelvas la cara, enamorarte con mi vestido blanco y besar mi reflejo mirándote a ti. No basta con eso y me derrito si pienso en ti interrumpiendo mi imaginación, mientras recreo mi escena favorita de Almodóvar y la cocina me susurra Down through the ages all of the sages, Said don't spend your wages on love... Lo vuelvo a recordar y me tengo que sentar aún estando ya sentada. ¿Quién se resiste a eso? ¡¡¡ES IMPOSIBLE!! Estos ojos de mi azul favorito sí me los comería... Es una evidencia que ciertas fotos inoportunas a deshora juegan en mi contra. Maldita sea la deshora y mi indisciplinado inconsciente loco de atarrrrrrrrrrrrrr. 

Ay, va a sonar otra vez...

Down through the ages all of sages,
Said don't spend your wages on love
...

No sé cuál de mis fantasías me gusta más, puede que la del beso en Tribunal por lo bien que supe escribirlo. Nadie mejor que mi caligrafía sabe redactar mis deseos, y la lectura es realmente placentera. Aunque no más que vernos fumar en nuestra esquina... Las gafas de sol que llevabas puestas sólo estimularon mi imaginación y lo siguen haciendo. Oh, ¿me lo ofreces sin reservas? No negaré que mi corazón lo ha deseado fervientemente... Jamás superaría esa prueba, no podría someterme y mucho menos partir al Oeste, pero sí seguiría siendo Carmen -a veces pienso que más que nunca-.

Es entonces cuando la buena literatura no es suficiente y la única lectura que me oxigena se reduce a la novela barata... Tanto me aburre como reconforta no padecer el mismo síntoma que vosotras, tontas e ignorantes. Los ojos realmente castigadores cantaban Beyond en Seattle y eran de hielo. Además me lo hacían con la voz de Roger Waters, dios, pero quién se resiste a eso, quién. Daddy's flown across the ocean...

Y esto lleva así semanas.

Y mi darling Marianne... (suspiro intenso). Este sueño no me lo puedo permitir y me duele ser asesina de los gritos de mis tripas. Que se callen, por favor.

Vuelvo a la melodiosa música de Rivendel y a nuestro baile de créditos, ese que me corresponde por cada estación. Hoy he deseado besar los ancianos labios del mago soplando barcos de humo... No siempre sé jugarme la boca y unas buenas noches que se aprovechan de Lars Von Trier me hacen sentir que puedo llegar a ser muy gilipollas, pero al fin al cabo te gustan mis susurros, la razón más que suficiente para que deje ya de gritar... ¿no? Yo también sé besar. 

Yo también sé besar.
Yo también sé besar.
Yo también sé besar.
Yo también sé besar.
Yo también sé besar.
Yo también sé besar.
...

"Sé lo que has visto, porque también está en mi mente"

Carmen Osadía












No hay comentarios:

Publicar un comentario