(no imagen)
Dos años atrás sentía mi transición a una estabilidad fija y lo deseaba. Ahora siento una ruptura con el mundo otra vez y me da miedo, estoy muy cansada y no sé si voy a aceptar mi nueva vida con ganas. Las señales cada vez son más claras y me han colocado en un punto muerto, tengo que decidir ¿avanzar o refrescar mi espacio? Procuro evitar reconocer mi actual desinterés por todo tipo de cine que conozco, todavía tengo películas de Bergman sin tocar en mi estantería y llevo semanas sin leer. Tampoco tengo ganas de ver a mis amigos y me duelen todas las relaciones que perdí o el tiempo que malgasté en agotarlas. Necesito nuevos mundos y tengo remordimientos por no haber exprimido todo lo que puede darme el mío, se me ha quedado mediocre y he olvidado mis triunfos y mis ilusiones. ¿Y si me muriera en una hora? Llevo días soñando reencuentros con personas de las que me desprendí a propósito y no hay frustración alguna, pero sí una ilusión infantil tímida por descubrirse. Mis imágenes deben provocar un brillo en los ojos y en vuestros corazones y si no es así percibo mi fracaso, y me da miedo.
Ahora me duele el silencio como ausencia de calor, y no quiero más una reflexión teórica. Tampoco quiero volverme loca. Quiero irme de fiesta y grabarme en luces bajas de sueño pero de neón dulce, que se vean bien mis aros y cómo mastico chicle mientras cierro los ojos y bailo en mi nuevo aire de madurez. Tal vez tú veas una cantadita pokera pero si prestas atención se escucha Sombras de la china de Serrat... El hombre vino del mar. Piel oscura, ojos pequeños, las manos llenas de sombras, las sombras llenas de sueños...
Puede que mi sensación venga de esta rutina recientemente implantada o se me ocurre que estoy cerrando los ojos. Permito el sutil paso a una nueva sombra que está por encima de la luz a la que sólo rozo sus dedos, creo que estoy yendo hacia un callejón y me están arrinconando mis tradiciones, que ya no son familiares sino indiferentes a mí. Están enfadadas conmigo por alguna razón que desconozco y esperan que vaya a darlas un beso, -que me lo devuelvan es algo que decidirán según convenga-. La rosa que te arrojo está hecha de cuerdas de guitarra y cosidas con grapas de cabello y piel. Y me gusta todo de ti, me gusta todo de ti, pero tú no, pero tú no...
No hay comentarios:
Publicar un comentario