martes, 4 de febrero de 2025

Asimetría afectiva y el sino del equilibrio... o tu putita secretaria

 


Me pregunto si el amor es aceptar al otro o aceptar que nunca será completamente tuyo. Žižek diría que lo segundo. Qué sabe nadie.

Nos tragamos la materia gris hasta encontrar la narrativa perfecta, y la historia se repite, como siempre, y siempre jamás..., que ya era cine. Un guion que se escribe en reversa, en la intermitencia de quién domina y quién se deja llevar, quién dicta las reglas y quién las subvierte sin que tú lo notes. Lee sabía bien y jugaba con eso, "secretaria, secretaria, voy a ser tu secretaria..." No hay verdadera sumisión cuando se elige someterse. No hay dueño cuando ambos se creen en control. Ahí se esconde la clave que va a reventar la verdad, donde el juego cosquillea con tal gusto que nada más importa. Bomba de humo y a llorar de impotencia mañana. Hoy me relamo los labios, relamo los tuyos, te saboreo, te siento, me engaño, me dejo engañar, me dejo lo que tú más desees. Lo-que-tú-quieras.








La pianista, sin embargo, no dejaba espacio para el engaño. Lo suyo era un deseo maldito que se devoraba a sí mismo porque no sabía sostenerse. No es el placer lo que buscaba, si no la herida, la prueba de que su deseo no le pertenecía. O te entregas para existir o te rompes porque nunca debiste habitarte. 

Cómo no acordarme de Gaspar Noé y su violencia sin atajos, su danza de cuerpos que no saben si están bailando o huyendo. No hay pactos en su historia, no hay conciencia ni freno. Solo piel, solo pulsión, solo ese instante exacto en el que el deseo deja de ser búsqueda y se convierte en una condena. Todas distintas, todas iguales en el vacío que dejan después.

Qué gran interrogante disfruto si el deseo ha sido siempre una excusa o si alguna vez fue una decisión. Žižek decía que nunca era puro, que siempre estaba contaminado de poder, de miedo, de la sombra de lo que falta. Nunca hay equilibrio, nunca se ama con la misma intensidad en el mismo instante. Dios bendiga ese control que se desliza entre los dedos sin que ninguno lo note, o en realidad sí, claro que sí...  

Lo realmente aterrador del deseo no es no obtener lo que siempre anhelo... Si no tenerte, y descubrir que no me llenas... Quizás por esto, la frustración sea ese punto enfermizo que tantas veces confundimos con inestabilidad, y resulta que es la determinación perenne. 

Qué bien, amor... Pide por esa boquita, y lléname la mía de ti.


Sobre Secretary, Zizej, Haneke...

Y lo que tú quieras entender.

Carmen Osadía, tu novia.

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