Me despierto compulsiva como hacía en tiempos pletóricos y mis tripas se revelan nerviosas. Mi inconsciente proyecta sus intenciones de manera física marcándose un tanto a lo desesperado y me tiran del brazo hasta este papel en blanco que me ha estrujado siempre.
Pienso en mi propio Heath Ledger y en la desolación de Smaug. Busco el significado de la palabra desolación y un consabido placer sorprende a mis dedos con chispas: "Destrucción total, aflicción, angustia, desconsuelo, ausencia de vida en un lugar".
El mundo está a merced de lo mediocre, sólo algunos pocos desafortunados conocerán la verdad, y aparentemente desgraciados tendrán la vida más plena y enriquecedora. Es de lo único que habla el cine de mi corazón.
Ausencia de vida en mis imágenes. Terror.
Algo me dice que están muertas y seguidamente mi afirmación genera un brillo en mis ojos y unas ganas de vomitar obsesión, flores, Peter Jackson, y dioses y monstruos una y otra vez. Siempre ha sido así, una y otra vez, y otra vez, y otra vez, y otra. Todavía no he encontrado la verdad de mi paraíso oscuro y lo terrorífico es que jamás lo encontraría con tal de seguir buscando hasta el fin de los tiempos, escuchando mi canción. Continúo esta entrada de mi blog porque estoy nadando en vacío, todavía no sé qué te quiero confesar y voy a explotar.
Necesito ver El señor de los anillos y la segunda parte de El Hobbit. Puede que esta introducción caprichosa sea una vil llamada de atención a mis adentros y a ti, de alguna forma... No cederán mis tripas hasta, que, el, fluído, fluído.... fluya. Fluir. Y te acabo de bailar un tango. Hay diálogos sobre cielos de estrellas y discursos que se sienten en el aire, que se sienten en el agua y que dicen que el mundo ha cambiado, me hacen morir de amor. No es sino la sombra de una ilusión lo que amamos, y no nos pueden dar lo que anhelamos, por eso nos dejamos llevar por la locura, que es lo que más se acerca al inconsciente que todos niegan, porque ellos son cobardes y prefieren vivir del éxito y de las palmadas en la espalda tan nefastas.
Es entonces cuando mis imágenes recuperan todo su valor, y lo comprendo. Sentir que fumo lentamente, dar permiso a los frames para demostrar que es mejor grabarse a 60, y recrearse en cada acción volviéndome loca muy rápido pero lentamente.
Acción.
In the land of gods and monsters, I was an angel,
Lookin' to get fucked hard.
You got that medicine I need...
Fame, liquor, love, give it to me slowly.
Put your hands on my waist, do it softly
Me and God we don’t get along.
When you talk it's like a movie and you're making me crazy,
Because life imitates art.
Verdaderamente puedo morir del gusto antes de dormir porque me he acercado de manera gráfica a los textos que escribí con letra ilegible. Al final todo tiene sentido y vuelvo a dar con las raíces, ahora mismo soy suspiro de Osadía y doy con el mensaje más auténtico, himno de corazón poligonero: No es amor, no es amor, es una obsesión. Es así, y algunos estamos destinados a vivir por el amor y a escribir y rodar en su búsqueda, pero dejando rastros de palabras tóxicas enamoradas de la destrucción.
It's innocence lost
Innocence lost.
Carmen Osadía
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