Adiós pasión loca.
Los fantasmas de las adolescentes no dejan de perseguirme, quieren que vuelva y que jamás olvide. Cada noche sueño con todas vosotras y me reserváis el sabor amargo para cuando despierto. Yo ya no quiero bloquearos en mis redes porque no es necesario regalaros un espacio propio.
Tus fotos se aparecen sin yo buscarlas. Tu pelo es distinto, tú eres distinta, quizás ahora respires mejor. He sufrido por tu felicidad en mi ausencia, he sufrido más por aquello que por la falta de ti. No deseaba escribir nada en tu nombre porque ya no sé quién eres. He olvidado la luz de tu ternura aunque la pueda visualizar perfectamente. Me he olvidado de ir al cine contigo y de todo aquello que me hizo amarte como a nadie en el mundo.
Recuerdo que eso jamás lo creíste y recuerdo tus celos. Recuerdo la constante sensación de pérdida y recuerdo mi inseguridad. Recuerdo el miedo y recuerdo el abandono constante. Recuerdo recordar siempre todos los abandonos. Recuerdo verme en ti y recuerdo cómo me juzgabas. Recuerdo no conseguir juzgarte y recuerdo no acertar nunca.
Recuerdo las oraciones que hoy mismo volví a leer y por dios, recuerdo el altar donde iba a rezarte. Lo que nunca supe con certeza es quién lo construyó.
Hoy retomo mis textos para decirte que ya no me dueles y eso es lo que más me importa, que ya no me dueles.
Hoy no necesito contarte mis historias ni creerme las tuyas. Ya no me apetece cenar contigo en tu salón ni ser tu amiga.
Ahora eres polvo en mi habitación aunque aún tenga que soplar...
Eres otro fantasma que me buscará en mi debilidad pero ya no me importa. El sabor amargo de mis pesadillas se rompe en pedazos cuando me sorprende la realidad más maravillosa y dulce del mundo: El otoño y el agua fresca.
Eres otro fantasma que me buscará en mi debilidad pero ya no me importa. El sabor amargo de mis pesadillas se rompe en pedazos cuando me sorprende la realidad más maravillosa y dulce del mundo: El otoño y el agua fresca.

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