martes, 15 de mayo de 2012

Haciendo trampas lascivas.


 02:33 de la mañana. 
El minuto 33, muy significativo. Mis neuronas están histéricas, mi piel lo recoge y brotan las palabras que como siempre andan impotentes de rozar siquiera la realidad. Las palabras, importantes y un puto don que te ayuda a fluir. A fluir, inevitable sensación de succión, de burbujas, de intervalos, tal vez entiendas lo que digo.
Te quiero, a tí.
Romántica, lo soy y es probable que mis sensaciones se eleven a un máximo o a un mínimo -qué rabia no encontrar mis rimas de Béquer- ahora mismo te idealizo, ahora mismo y siempre. Terapias que me centran y que me castigan con una realidad. ¿Acabo de decir "castigan"? Ya está, esa es mi condena. Mi debate interior es si seguir con este romanticismo de doble vertiente pasional o de muerte o tocar el suelo. De alguna manera sé que puedo fusionar. De alguna manera tendré que olvidarte... Siempre recuerdo a Aute y su verso.

Sexy.

Ojalá percibas lo sexy que soy ahora. 
Yo maldigo con mis uñas azules ese acto reflejo tan hermoso y tan inapropiado de besar tu altar. Divagaciones eróticas en comunicación inconsciente porque se delata, joder. No consigo dividirme en capítulos porque estoy anclada en el prólogo infinito, donde casi traspaso mi página guiando a mis dedos por tu nuca, o tal vez los tuyos en mis rodillas.
Pienso a desgana mi amor profundo por España, por Europa. Paso de los yankis, paso de su explosión, paso de su acción de gracias. Sólo quiero y lo quiero a deseo en fuego, con fervor, la extraña complejidad psicótica de Europa. Amo desesperadamente tu cine y tu excentrididad.

Fumar perjudica gravemente su salud y la de los que están a su alrededor. 
Así me entregue yo a tu ilusión y criemos juntos nuestro texto. 
Textos que se desviven de nuestras lenguas.
 Lenguas que se entregan sin escrúpulos.
Se excitan, prenden.
Placer. 
Placer.
Placer.
Saliva. Tuya y mía.
Placer.
Labios. Fresquitos, dulces, lentos, dulces.
Te muerdo y no duele.
Te gusta.
Tu nombre y el mío en la misma frase.
Te gusta. Me gusta, muchísimo.

Ingmar Bergman me sorprende y me enamora. Godard, Von Trier, Tuffaut, Haneke.
Todo gira en torno a tu Universo Aaaardieeeenteeeeeeeee, porque ARDE INFINITO y sólo me quema cuando estoy desprevenida. Casi...




Me pregunto si el no sostener el equilibrio es hacer trampas. 
Te decoran las rayitas y me encantan.
Mira cómo te entro, ¿estás mirando? adoro que me mires.











No voy a exprimir más mis brotes, se queda así mi noche de alacranes, mi Retorno del rey, mis peticiones sin promesas.
Secuéstrame y yo finjiré que no quiero.

Basta ya este minuto 40, bastan ya estas tres.

Sleep well my girl..., ese dibujo tan clave. Ese dibujo que se repetirá, se repetirá, se repetirá.

Se repite.

Buenas noches.
Lascivia.

Carmen Osadia.

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