"De nuevo os presentáis, formas aéreas, flotando a mi vista entre luz y oro"
(Goethe)
De nuevo os presentáis y temo vuestro abandono.
No quiero, no quiero intuir mi nostalgia,
no quiero.
Mientras se desvive mi corazón por tu causa,
mientras...
Mientras, mis demonios celosos pretenden sustituírte y ay, que no perdonan y castigan mis poemas, mis guiones y mis sueños sin culminar. Quiero regalarle a tus pupilas fogonazos y dar realidad a mi linterna pero cualquier inadvertencia es válida para nuestros fracasos.
La métrica amenaza con cerillas a mis bosques y tiemblan sus raíces por brotar ajadas, en plástico.
¿Qué esperan los dioses de una romántica? Si mi única virtud que es pasión, peca de doble vertiente que es la muerte y el amor,
y ni eso, pues no conozco.
Debo velar pos mis soplos con cariño y embriagarles de inspiración, ¿y qué sino es ese ardor que una simple y eminente musa coqueta e incierta?
Un rastro de ilusión.
Una mentira que simula verdad.
Una mentira.
Mentira. Y creo yo en su verdad por encima de todo.
Creo yo en nuestro cine. Nuestro, siempre es nuestro, ¿te das cuenta? Más allá de una simbiosis humana nos quedamos en el mismo plural. Inspiración ¿dónde vas tú sin mí?
¡Ayyyyyy! te imagino escribiendo, ¿cuál será tu postura cuando lees?
¡¿Dónde te gusta leer?! y déjame ir contigooooooooooooooooooooo.
Léeme tus textos en voz alta por favor y haz pausas mirándome a los ojos.
Te mantengo en un plano secuencia con mi travelling y en un plano fijo,
¡todo a la vez, porque es posible!
¡QUÉ OBSESIÓN LA MÍA! ¡QUÉ OBSESIÓN!
¿Podría inspirarme yo sin mi ángel? Es una pregunta que me tortura, temo más que nada su respuesta. ¿Y si es no? ¿Y si cuando te vayas para siempre mi creatividad se muere con tu partida? ¿Y si no volvemos a vernos, jamás?
¿Habré yo la despechada de buscar en otras musas? ¿Es posible mi desenfreno emocional sin ellas?
Poetas, escritores, pintores, cineastas que conmovéis con arte y sin albergue en bellezas de otros mundos, ¿existís?
Dadme consejo, estaré preparada y no será necesario llorar aunque igualmente no me prive de ello.
Dadme consejo y no seré anciana poeta reclamando mi niñez, así como Goethe:
Dadme consejo, estaré preparada y no será necesario llorar aunque igualmente no me prive de ello.
Dadme consejo y no seré anciana poeta reclamando mi niñez, así como Goethe:
“Haz, pues, de manera que vuelvan para mi aquellos tiempos
en que yo también vivía en lo futuro, en que brotaban del fondo de mi espíritu
cantos no interrumpidos, en que nacaradas nubes me ocultaban la baja tierra, en
que todos los cálices me ofrecían aún maravillas y me era dado coger las mil
flores que hermoseaban los más fecundos valles: nada tenía y, no obstante,
tenía lo suficiente: el deseo de la verdad y la sed de las ilusiones.
Devuélveme aquellas irresistibles tendencias, aquella dicha profunda y
embriagadora, aquella fuerza en el odio, aquel poder en el amor. ¡Ah!
¡Devuélveme mi juventud!”
O puede que te quedes conmigo.
O puede que yo me encuentre más que nunca y única nuncamente conmigo.
Carmen Osadía Gutiérrez
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Corona de flores
Lana del Rey
Carmen Osadía
Ingmar Bergman

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