Cuando el rio suena, agua lleva,
y si hace ruído lleva pestes, y huele. Huele a indies-cabreados,
superioridad-colectiva, masa-enfurecida, esto es, huele a una gran masa
pegajosa. Es intuir que formas parte de un global, de una común-idad y
se te ponen los pelos de punta, tus gafas de pasta podrían romperse de
las tiritonas y no hablemos ya de tus discos de vinilo rayados por los
escalofríos.
Los
modernos que no saben que nunca fueron modernos, que se quedaron atrás
en el tiempo traumados el día que un cani les hizo el cascahuevos en la
portería del recreo con niños cantando a coro "¡Yuyu yuyu yuyu!".
(Y es preciso este paréntesis. Reseña: Portería. El inconsciente pega el chivatazo y corre el rumor del por qué de esa pesadilla que tanto incordia, esa llamada fútbol. Lolololololo...)
Suspira
Cultura sumida en su aura maternal mirando con cariño a sus hijos
adolescentes con lentes, rebeldes hormonados de acné con forma de lobo
estepario que aullan enrabietados por esos chicos que les han marginado.
"Jo mamá, en el cole se han reído de mi sombrero porque no lo llevaba
grapado en la nuca como sus gorras". Mamá Cultura exhala de nuevo y
acaricia a sus cachorros diciendo "bah, cariño no les hagas caso, tú
pasa de ellos".
Diez años más tarde.
Diez
años más tarde, y a pesar del coñazo de las infinitas camisetas de
Kubrick repartidas por igual en el mundo entero con su indiscutible
lección "la violencia genera violencia", esos niños no habían hecho caso
a su mamá y no habían aprendido nada. Bienvenidos a la nueva era de los
gafapastas abusones. Preparaos pokeros de la periferia que ahora LóH NeNÉeh to mOoDeRNoSs de GafAPasSh tó RexHuss oS VamoSs a CaLLaR y ló Vaiis a AsiMiLaÁáhR..*
(SÍ, SUENAS ASÍ). Ahora los canis pagarán por quitar los bocadillos,
pues los modernos sangrarán saliva con psicoanálisis criticando a los
nuevos no-merecidos fans de Vetusta Morla. Malditos poligoneros
que con vuestra asistencia provocáis a la sublime y muy digna modernidad
en sus festivales más cool.
"Es
que me revienta que ese libro, esa peli, esa música se lea/vea/escuche
por todo el mundo, ya no soy especial y único, aquello tan sagrado y mío
y solo mio, mío y mío y de nadie más y que solo yo conocía se ha hecho
popular" otra vez escalofríos al poder ser devorados por aquella
masa verde. Ese secreto tan sagrado que no quieren compartir con los
otros niños, ese odio a H&M por convertir a los Doors, a
Joplin y a los Beatles en caramelito envenenado de moda para niñas. No
compartas, pero tampoco quites.
"A
mí ya me gustaba Pesadilla antes de Navidad antes de que existieran sus
bolsos, pero ya no soy fan de Tim Burton porque ya no me consideran por
ello una gótica rarita exclusiva".
Modernos
y modernas que ponéis en aviso y suplicáis auto-perdón al reconocer
cierta perversión por lo popular. Modernos y modernas que ¿buscais la
exclusividad en base al factor común?. Ese sueño postmoderno, esa
henchida libertad de la que habláis. Libertad defendida desde la
mismísima dictadura, ¿que tiene en su coche qué? ¿qué tunning ni qué niño de neón muerto?
a ese ni pan, ni Hegel, ni Goethe ni agua. Pequeño Mister Sunshine.
Eso, defended la cultura exclusiva y decid eso de "soy El Elegido".
Convertid los preciosos textos en un friki religionismo y vestios de
sacerdocio enmascarado de Sade, violad a las doncellas bakalas en orgías
con la fusta de la modernidad.
¡Déjame en paz! ¡Déjame vivir!
Estimada amiga moderna, no te odio tía, pero ojalá tu grupo poco conocido sagrado sea el número uno de Los40.
Los
canis poligoneros que no pueden permitirse leer a Kerouac sin sentir
las lenguas bífidas a sus espaldas, ya se han adelantado: Se descojonan y
ríen entre dientes la sagrada combinación de palabras "cuatro" y
"ojos", se masturban con vuestras críticas exactamente igual que Von
Trier y sus provocaciones en Cannes, multiplican su poder 24 veces por
segundo CaadAA veEz Q alGuna LiisTilláh aCe uSso de Su JergááHH y no
digamos ya los clones aduladores en carnavales y halloween con aros y
rosarios fosforitos.
Calla,
calla, que me estoy poniendo tierna... Si son tal para cual. El
amor-odio intensamente verdadero de un gafapasta a su choni, ¡qué
bellísimo por favor! El caso que unos son miopes y las otras sordas (chunta-chunta-chunta-chunta-chunta...).
Así pasa que no fluye, que las modas son modas y pasajeras (modas como
el 15M y to la pesca), que Titanic no nos puede gustar -qué comercial-,
que Wes Anderson dura dos semanas en taquilla, que te van a mirar mal
por pintarte de España -facha de mierda- o llevar tirantes, que eres
pija si juegas al pádel, que las chicas no se tocan -qué escándalo-, que
"Los cuatrocientos golpes" es en blanco y negro -un royo-..., y así. La
ETERNA Guerra Santa Civil Mundial Primera y Segunda y fría a la salida
de Radi y de las conferencias de ideas, la eterna fusta castigadora.
Esta vez ha sido una muy moderna, pero hay de todos los colores y todas
las fragancias, al gusto de todos, para servir a las masas.
Dejarse llevar suena demasiado bien.
Las indies no se hacen, nacen.
La ninia moderna.
Carmen Osadía
Gutiérrez (la de la foto Potemkin).

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