jueves, 26 de abril de 2012

Fresas y demonios.



"No duermo más de cuatro o cinco horas y por ahora me basta. Muchas veces me siento arrancado de un sueño profundo como en una espiral. Es una fuerza irresistible que no sé dónde se esconde. ¿Se trata de difusos remordimientos de conciencia o de una necesidad insaciable de controlar la realidad? No lo sé y en el fondo da igual. Lo único que tiene importancia es hacer la noche soportable a base de libros, música, galletas y agua mineral. Lo más difícil es la llamada < hora de los lobos >, esas horas entre las tres y las cinco. Es entonces cuando llegan los demonios: pesar, hastío, miedo, desgana, furor. No vale la pena reprimirlos porque es peor. Cuando se me cansan los ojos de leer, pongo música. Cierro los ojos, escucho con atención y dejo que entren los demonios: venga, adentro, ya os conozco, sé cómo sois, ya os cansaréis, y más hasta que se desfondan y se vuelven ridículos. Entonces desaparecen y yo me duermo durante unas horas".
Ingmar Bergman
Lingerna mágica


Me da escalofríos. Sentirme tan cerca de tí Bergman, en cada página. 

Carmen Osadía


No hay comentarios:

Publicar un comentario