- ¿Tienes miedo, Carmen?
- Sí, (sollozos) mucho. Esos niños… los niños de las caras que van en fila. Se caen por una máquina y los matan… y los convierten en chorizos.
Esa historia.
Aquel fue el puto momento clave.
Niña seducida bajo el morbo de unas escenas húmedas de insinuante música y dibujos psicodélicos. Terror. Excitación. Perfecta conspiración perversa. Un desenfreno a nivel inconsciente que se manifestaba a través del pánico, dada mi ignorancia.
To feel the warm thrill of confusion
You slip out of your depth and out of your mind
With your fear flowing out behind you
As you claw the thin ice.
Así se desate la obsesión y acabes en modo bucle eterno girando en torno al mismo tema. ¿Cuántas veces has escuchado ya Born to die? Ciclo infinito, nacer para morir, nacer y después morir. Unos mueren pero otros nacen. A veces es necesario morir para volver a nacer. No hay final.
La voz de Christian fluyó a través de los auriclares, la envolvió, la acarició, la meció y le susurró palabras tan dulces que Victoria apenas pudo contener las lágrimas. Aquella era una canción de amor, no cabía duda, y eso era extraño, porque Chris Tara no componía canciones de amor. Cantaba acerca de mundos distantes, acerca de la soledad, de ser diferente, de las ansias de volar, de la incomprensión... pero nunca del amor. (...) "No es humano. No puede sentir nada por mí". Y, sin embargo, era su voz la que le estaba susurrando aquellas palabras, (...). La canción de Christian la conmovía hasta la más honda fibra de su ser.
Me he vuelto loca. Shine on you crazy diamond, que quiero disfrutar de Godard a solas, que quiero por única compañía a la columna de acero que me atraviesa, que quiero gritar y oír mi voz, a modo de cantadita propia de la FieSsTa De La FReSa, session x-kándalo. Quiero hacer el amor con la serpiente y llevar las marcas de besos desenfrenados del dragón en mi cuello. Muero en Venecia. Follan las flores.
Hush now baby, baby, dont you cry. Mother's gonna make
all your nightmares come true. Mother's
gonna put all her fears into you.
Pam, pam, pam, pam.
Parabarabarabaran...
¿Sabes cuál es?
Bergman me contó que a menudo olvidaba su trabajo y se metía en el papel del director. Le abroncaban, se recluía en un rincón y lloraba de rabia, pero volvía a la carga: las posibilidades de aprender de un maestro eran ilimitadas. (**) Espero no olvidarlo, jamás.
Me voy, me voy muy lejos.
- ¿Era esto lo que querías?
- Sí- Susurró, todavía sin aliento.
-Bien. Porque es lo que quería yo también.
Escribo estas letras a punto de lágrimas. Cuánta intensidad, amor. Despego y salgo de mí, y de tí. La libertad se queda detrás de nosotros impotente porque ni siquiera ella puede alcanzarnos. Contenemos la pasión para agarrarnos a la solidez de lo inesperado desviviéndonos en cada puto plano. Es así cómo nos amamos, a rabiar, lamiéndonos el uno al otro nuestros fluídos grises. En cada puto plano. Dejo la mirada fija hasta que me escuecen los ojos provocando el ardor romántico en su vertiente más indómita hasta empaparme de tu travelling.
Me vuelvo loca, loca.
Estás entre dos tigres, en mi trono, coronando mis rituales adolescentes. Cicatriza tu nombre en mi muñeca, te llevo en mis cuadernos, estudio tus movimientos y robo tus fotografías. Líate conmigo en los baños del cole y dime cuánto te pone lo bien que me sienta el uniforme. Compartamos obsesiones en nuestro cine y ya me ocuparé de dejarlo todo detalladamente escrito en mi diario, ya sea después de una histérica y repetitiva sesión de Radikal o un ménage à trois de unicornio, dragón y serpiente.
CAN YOU SEE ME IN THE MORNING WHEN I GO TO SCHOOL?
Pink
Floyd, Memorias de Idhún, Linterna mágica
Carmen
Osadía Gutiérrez Ruíz
¡No
quepo en mí!
:D
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